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1.8: Apoyando el Género en los Niños y las Niñas como una Cuestión de Derecho Social

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    50577
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    Objetivo 

    A través de este capítulo usted podrá  identificar las influencias del crecimiento socio-emocional y el desarrollo de la identidad personal. También sera capaz de crear un ambiente en el cual cada niño sea tratado en forma justa y respetuosa. Para ello revisaremos los siguientes temas:

    • Identidad de género, persistencia de género y roles de género.
    • Aprendizaje a través del refuerzo y del ejemplo. 
    • Disforia de género.
    • ¿Cómo aprenden los niños acerca del género? 
    • El género como una cuestión de derecho social.
    • ¿Qué pueden hacer los programas para apoyar a los niños en cuanto a su propia identidad de género? 
    • El prejuicio contra niños en los programas de educación temprana.
    • Lo que los programas pueden hacer para apoyar mejor a los niños. 
    • ¿Qué pueden hacer los programas para apoyar la diversidad de género en los niños? 

    Introducción 

    El sexo se refiere a las diferencias físicas o fisiológicas del cuerpo sea masculino, femenino, o intersexual, incluyendo tanto las primeras características sexuales (el sistema reproductivo) como las secundarias (como los senos y el vello facial). El género es un término que se refiere a las distinciones sociales o culturales asociadas a un sexo determinado; se considera generalmente un concepto construido socialmente.[1]

    Con el uso de tecnología, actualmente la mayoría de las parejas prefieren saber el sexo de su bebé. Entonces, desde antes del nacimiento se definen muchas cosas que formaran parte de los mensajes que ese/esa bebé recibirá. Por ejemplo, en las celebraciones para revelar el sexo del bebé que se acostumbran en muchas familias, se siguen utilizando el color rosado para las niñas y el azul para los niños.  A partir del ultrasonido donde se revela el sexo del bebé, se empieza a definir cómo lucirá el cuarto del bebé, la ropa que usará, y los juguetes que tendrá en sus primeros meses de vida.[2]

    Identidad de Género, Persistencia de Género y Roles de Género

    Paris, Ricardo, Raymond y Johnson

    Una dimensión importante es el sentido de uno mismo como hombre o mujer. Los niños en edad preescolar se interesan cada vez más en descubrir las diferencias entre niños y niñas, tanto físicamente como en términos de qué actividades son aceptables para cada uno. Mientras que los niños de 2 años pueden identificar algunas diferencias y saber si son niños o niñas, los niños en edad preescolar se interesan más en lo que significa ser hombre o mujer. Esta autoidentificación o identidad de género se sigue algún tiempo después con persistencia de género o el conocimiento de que el género no cambia. Las funciones o roles de género o los derechos y expectativas asociados con ser hombre o mujer se aprenden durante la infancia y la edad adulta.[3]

    Freud y la etapa fálica 

    Freud creía que la masculinidad y la feminidad se aprendían durante la etapa fálica del desarrollo psicosexual. Según Freud, durante la etapa fálica, el niño desarrolla una atracción hacia el padre del sexo opuesto (se les denominó como complejo de Edipo para los niños, y como complejo de Electra para las niñas). Una vez que los niños reconocen que en realidad no pueden estar involucrados sentimentalmente con su madre de la forma que su padre, y que las niñas no pueden involucrarse sentimentalmente con su padre de la misma forma que su madre, los niños aprenden a formar su propio comportamiento después hacia el padre del mismo sexo. El niño desarrolla su propio sentido de masculinidad o feminidad a partir de esta resolución. Según Freud, una persona que no muestra un comportamiento apropiado para el género, como una mujer que compite con hombres por trabajos o un hombre que carece de seguridad y dominio, no ha completado con éxito esta etapa de desarrollo. En consecuencia, esa persona continúa luchando con su propia identidad de género.[4]

    Chodorow y la maternidad

    Chodorow, un investigador neo-freudiano, creía que la maternidad promueve el comportamiento estereotípico de género. Chodorow explicaba que las madres alejan a sus hijos demasiado pronto y dirigen su atención a la solución de los problemas y a la independencia. Como resultado, los hijos crecen seguros de sus propias habilidades, pero incómodos con la intimidad. Las niñas se mantienen dependientes durante demasiado tiempo y reciben de sus madres atención innecesaria e incluso inoportuna. Las niñas aprenden a subestimar sus habilidades y causando una falta de asertividad, pero se sienten cómodas con la intimidad.[5]

    Imagen 8.1: Este es un niño que demuestra independencia y confianza.[6]

    Imagen 8.2 Esta nina muestra dependencia y comodidad dentro de una relación.[7]

    Ambos modelos suponen que las experiencias de la primera infancia resultan en auto-conceptos de género para toda la vida. Sin embargo, la socialización de género es un proceso que continúa durante toda la vida. Los niños, adolescentes y adultos refinan y pueden modificar su sentido de identidad según el género.[8]

    Aprendizaje a través del refuerzo y del ejemplo 

    Las teorías del aprendizaje sugieren que la socialización de la función de género es el resultado de las formas en que los padres, maestros, amigos, escuelas, instituciones religiosas, medios de comunicación y otros envían mensajes sobre lo que es un comportamiento aceptable o deseable como hombres o mujeres. Esta socialización comienza temprano, de hecho, incluso puede comenzar en el momento en que un padre se entera de que un bebé está en camino. Conocer el sexo del niño puede traer a la mente imágenes del comportamiento, la apariencia y el potencial del bebé por parte de uno o ambos padres. Este estereotipo puede continuar guiando la percepción a través de la vida. Considere a los padres de recién nacidos, a los que se les muestra un bebé de 7 libras y 20 pulgadas, envuelto en azul (un color que se designa a los varones), que describen al niño como duro, fuerte y enojado cuando llora. Se muestra al mismo bebé en rosa (un color utilizado en los Estados Unidos para las niñas), y es probable que estos padres describan al bebé como lindo, delicado y frustrado cuando llora. (Maccoby y Jacklin, 1987). A los bebés femeninos se les sostiene más, se les habla con más frecuencia y se les da contacto visual directo, mientras que el juego con los bebés masculinos a menudo es mediado a través de un juguete o una actividad.[9]

    A los hijos se les asignan tareas que los llevan fuera de la casa y que deben realizarse solo en ocasiones, mientras que las niñas tienen más probabilidades de realizar tareas dentro de la casa, como la limpieza o cocinar algo que se realiza a diario. Se alienta a los hijos a pensar por sí mismos cuando enfrentan problemas y es más probable que las hijas reciban asistencia incluso cuando están pensando en una respuesta. Esta impaciencia se refleja en los maestros que esperan menos tiempo cuando piden una respuesta a una estudiante que cuando solicitan una respuesta de un estudiante masculino (Sadker y Sadker, 1994). Las niñas reciben el mensaje de los maestros de que deben esforzarse más y aguantar para tener éxito, mientras que los éxitos de los niños se atribuyen a su inteligencia. Por supuesto, los estereotipos de los asesores también pueden influir en qué tipo de cursos u opciones vocacionales se alienta a los niños y niñas a tomar.[10]

    Los amigos discuten sobre lo que es aceptable para los niños y las niñas y la popularidad puede basarse en formar lo que se considera un comportamiento ideal o buscar los sexos. Las niñas tienden a contarse secretos para validar a las demás como mejores amigas, mientras que los niños compiten por el puesto enfatizando su conocimiento, fortaleza o logros. Este enfoque en los logros incluso puede dar lugar a exagerar los logros en los niños, pero a las niñas no se les anima a presumir y como resultado pueden aprender a minimizar sus logros.[11]

    Los mensajes de género abundan en nuestro entorno. Pero, ¿significa esto que cada uno de nosotros recibe e interpreta estos mensajes de la misma manera? Probablemente no. Además de ser receptores de estas expectativas culturales, somos individuos que también modificamos estas funciones (Kimmel, 2008). Con base en lo que los niños pequeños aprenden sobre el género de los padres, compañeros y aquellos a quienes observan en la sociedad, los niños desarrollan sus propias concepciones de los atributos asociados con la masculinidad o la feminidad, lo que se conoce como esquemas de género.[12]

    ¿Cuánto importa el género? En los Estados Unidos, las diferencias de género se encuentran en las experiencias escolares (incluso en la universidad y la escuela profesional, las niñas tienden a ser menos vocales en las aulas y mucho más en riesgo de acoso sexual por parte de los maestros, entrenadores, y compañeros de clase), en las interacciones sociales y en mensajes de medios. Los estereotipos de que los niños deben ser fuertes, contundentes, activos, dominantes y racionales y que las niñas deben ser bonitas, subordinadas, poco inteligentes, emocionales y es representada en los juguetes, libros, comerciales, videojuegos, películas, programas de televisión y música de los niños.[13]

    Imagen 8.3: Los estantes de esta tienda están llenos de colores rosa y morado en la sección de juguetes para niñas.[14]

    Imagen 8.4: Los estantes de esta tienda están llenos de colores primarios en la sección de juguetes para niños.[15]

    En la edad adulta, estas diferencias se reflejan en las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres, donde las mujeres que trabajan a tiempo completo ganan alrededor del 74 por ciento del ingreso que ganan los hombres, en tasas más altas de mujeres que sufren violación y violencia doméstica, en tasas más altas de trastornos alimentarios para las mujeres y tasas más altas de muerte violenta para hombres en la edad adulta.[14]

    Ejercicio 8.1: Los mensajes de género: "Muñecas para Niñas y Robots para Niños"

    Mire este video de YouTube titulado "Muñecas para Niñas y Robots para Niños."

    Una vez que usted ha mirado el video, reflexione en la forma en que usted ha tratado a bebés con los que ha compartido algo de tiempo. Después, usted compartirá esta reflexión con sus compañeros de clase para identificar si las experiencias son similares o diferentes.

    Disforia de género

    Un creciente cuerpo de investigación ahora se centra en la disforia de género, o la angustia que acompaña a un desajuste entre la identidad de género y el sexo biológico (American Psychiatric Association, 2013). Aunque las tasas de prevalencia son bajas (aproximadamente el 0.3 por ciento de la población de los Estados Unidos, Russo, 2016), los niños que luego se identificaron como transgénero, a menudo declararon que eran del sexo opuesto tan pronto como comenzaron a hablar. Comentarios como decir que prefieren los juguetes, la ropa y la anatomía del sexo opuesto, mientras que rechazar los juguetes, la ropa y la anatomía de su sexo asignado son criterios para el diagnóstico de disforia de género en los niños. Ciertamente, muchos niños pequeños no se ajustan a las funciones de género modelados por la cultura e incluso rechazan las funciones asignadas. Sin embargo, no experimentan molestias con respecto a su identidad de género y no se identificarían con disforia de género.[16]

    Apoyando el Género en los Niños y las Niñas como una Cuestión de Derecho Social

    Krischa Esquivel, Emily Elam, Jennifer Paris, & Maricela Tafoya

    ¿Cómo aprenden los niños acerca del género?

    Imagen 8.5: Cuándo vemos esta fotografía, ¿cuál creemos que es el género de esta pequeña persona de acuerdo a la ropa que se muestra? [17]

    A medida que los niños y las niñas crecen, ellos comienzan a explorar más sobre el género y aprenden a distinguir lo que significa ser un niño o una niña. Las culturas proporcionan expectativas para niños y niñas; ellos comienzan a aprender sobre los roles de género a partir de las normas de su familia y sus antecedentes culturales. También escuchan lo que el mundo que los rodea dice acerca de los roles de género.[18]

    A través de las interacciones y la exploración mediante juegos, los niños y las niñas comienzan a definirse a sí mismos y a los demás de muchas maneras, incluyendo el género. Ellos pueden hacer preguntas a sus padres, madres, maestros y maestras sobre el género, y sobre asumir los roles de “niño” y/o “niña” en los juegos dramáticos, o notar diferencias entre los niños y las niñas que conocen. Pueden elegir ciertos juguetes basándose en lo que creen que es correcto para ellos o ellas. También pueden expresar lo que perciben acerca de los juguetes y las actividades que creen que son sólo para niñas o sólo para niños (Langlois, & Downs, 1980; O’Brien, Huston, & Risley, 1983; Egan, Perry, & Dannemiller, 2001).[19]

    La capacidad de reconocer cuando las cosas son iguales o diferentes es una habilidad importante que los niños y las niñas desarrollan con el tiempo. Es natural que comiencen a hacer preguntas que les ayuden a distinguir las diferencias entre niños y niñas. Es interesante ver cómo pueden pensar que ser un niño significa hacer algunas cosas o que les gusten algunas cosas, y ser una niña significa hacer y preferir otras cosas.[20]

    Muchas cosas que tradicionalmente se adjudican a un género u otro no son esencialmente masculinas o femeninas. Podemos ayudar a los niños y a las niñas a desarrollar una comprensión de las categorías que pueden incluir a ambos mediante respuestas tan simples y directas como “los juguetes son juguetes” y “la ropa es ropa”. Estos mensajes pueden ayudar a los niños y a las niñas a aprender que cualquiera de ellos puede, por ejemplo, jugar con cualquier juguete o vestirse con cualquier tipo de ropa.[21]

    Imagen 8.6 Niño jugando a amamantar a su bebé.[22]

    El género como una cuestión de derecho social

    El impacto social de la asignación de roles de género en los niños y las niñas se hace evidente a una edad muy temprana y, por lo general, sigue a medida que continúa su desarrollo. Se observa más cuando los niños interactúan con otros compañeros y compañeras de su misma edad. Los compañeros de un niño sirven como modelo y caja de resonancia para la forma adecuada de expresarse.[23]

    Los niños y las niñas son especialmente capaces de darse cuenta cuando uno de sus compañeros o compañeras no siguen el rol de su género establecido. Como encontró Fagot (1990), los niños tenían una respuesta cuando uno de sus compañeros no seguía el rol de género establecido. Los compañeros del mismo sexo actuaban como difusores tanto de recompensa por el comportamiento adecuado del rol de género, como de castigo por el comportamiento inadecuado. Los niños que preferían jugar con muñecas en lugar de camiones eran de cinco a seis veces más propensos a ser acosados por sus compañeros que los que se ajustaban a la norma. Las niñas que preferían jugar a ser bomberos en vez de enfermeras eran ignoradas en vez de criticadas. Lo más importante es que el estudio de Fagot muestra el efecto de la separación de género en los niños y las niñas; los niños tienden a responder más fácilmente a la reacción de otros niños mientras que las niñas también responden a la reacción de otras niñas. Al rodearse de miembros del mismo sexo, los niños y las niñas se colocan en una situación en la que aceptan y se ajustan más fácilmente a los roles de género aceptables. Un estudio de Bandura y Bussey muestra que los niños y las niñas generalmente quieren ser como los demás de su sexo. Comienzan a etiquetar los objetos “para niñas” o “para niños” y se ajustan a lo que se espera de ellos.[24]

    Las actitudes y expectativas que rodean a los roles de género normalmente no se basan en ninguna diferencia de género innata natural, sino en estereotipos de género, o en conceptos demasiado simplificados sobre las actitudes, rasgos y patrones de comportamiento de hombres y mujeres. Los estereotipos de género forman la base del sexismo, o las creencias prejuiciosas que dicen que se valora a los hombres más que a las mujeres. Esto es un tema problemático para todos los niños, pero especialmente para aquellos que no se ajustan a los roles de género o que son de género diverso.[25]

    Veamos un poco más acerca de los roles de género y aprendamos cómo los programas pueden promover la equidad basada en el género y la aceptación de la identidad de género de todos los niños.[26]

    Jugar, Sensorial, Niño, Jugando, La Escuela
    Imagen 8.7 Tanto los niños como las niñas se benefician de las actividades sensoriales. (Cortesía de Nathan Legakis, Pixabay).[27]

    ¿Qué pueden hacer los programas para apoyar a los niños en cuestiones de lograr su propia identidad de género?

    Los niños necesitan un entorno seguro y acogedor para explorar el género y la expresión de este. Es importante que todos los niños se sientan bien acerca de quiénes son y qué pueden hacer.

    A veces, sin querer, esperamos y fomentamos comportamientos y rasgos particulares basados en el género de un niño. Por ejemplo, los adultos tienden a comentar la apariencia de una niña, diciendo cosas como “¿No es adorable?” o “¡Qué vestido tan bonito!”[28]

    Por otro lado, los comentarios sobre los niños y las niñas tienden a centrarse en su rendimiento con un enfoque en las habilidades, como “¡Eres tan buen escalador!” o “Eres tan inteligente”. Como adulto que apoya el desarrollo saludable, puede desarrollar el hábito de comentar acerca de sus habilidades específicas. Usted puede fomentar la autoestima en los niños de cualquier sexo dándoles a todos comentarios positivos sobre sus habilidades y sus cualidades únicas. Por ejemplo, puede decirle a un niño o niña: “Me di cuenta de lo amable que fuiste con tu amiga/o cuando se cayó” o “nos ayudaste con la limpieza de hoy, eres un gran ayudante” o “Hoy fuiste un gran deportista en el patio de recreo.”[29]

    Escenario 8.1: Comentarios para apoyar un desarrollo de identidad saludable de los niños y las niñas

    Marilyn, de 4 años, está jugando en el patio de recreo. Ella va avanzando en el triciclo pretendiendo que es chofer de un autobús escolar. Entonces observa que Joanna (3 años) viene corriendo y se atraviesa ante ella. Marilyn frena su triciclo y la deja pasar diciéndole: “los camiones escolares deben darle el paso a las personas.” Enseguida le dice a Joanna: “Sube a mi camión. Te llevaré a la escuela.” Joanna le contesta: “los hombres son choferes de camiones. Tu eres una niña.”

    • Como maestro/a de Marilyn, qué comentario usted le haría sobre este diálogo entre niñas?
    • ¿Cómo usaría usted este momento para crear un currículo de aprendizaje significativo en su salón de clase?

    El prejuicio contra niños en los programas de educación de la primera infancia

    En algunos centros educativos más que en otros, existe una bondad general entre las niñas y los programas de educación infantil. Dichos programas reflejan una orientación cultural femenina ya que “casi todos los maestros de educación infantil son mujeres [y] la mayoría de las mujeres parecen preferir conductas y actividades atribuidas más a menudo a las niñas que a los niños.” También responden al comportamiento de los niños y las niñas de manera diferente. En el caso de las niñas, los maestros tienden a pasar por alto el comportamiento que no es apropiado, pero en el caso de los niños tienden a pasar por alto el comportamiento que es apropiado. Los resultados en las niñas son aparentemente más “buenos” de lo que realmente pueden ser. Del mismo modo, los patrones de respuesta del profesor implica que los niños son más “malos” de lo que realmente pueden ser.[30]

    Hay investigaciones que demuestran que los programas de educación infantil no benefician a los niños tan bien como a las niñas. Aquí hay algunos datos que muestran resultados menos favorables para los niños:

    • Mientras que representan el 54% de la población preescolar, los niños son el 79% de los suspendidos una vez, y el 82% de los suspendidos más de una vez.
    • Los niños tienen casi cinco veces más probabilidades de ser expulsados del preescolar.
    • El 61% de los niños de jardín de infancia que son retenidos son varones.

    Existen diferencias de género, tanto culturales como físicas (como por ejemplo, influencias hormonales en el desarrollo del cerebro) que hacen que los niños y las niñas tengan necesidades diferentes. Esto incluye:

    • En general, el cerebro y el sistema nervioso general de los niños se desarrollan más lentamente que el de las niñas.
    • Los niños son más activos físicamente, participan en más juegos bruscos y muestran ser más agresivos que las niñas.
    • Los niños tienden a ocupar más espacio durante las actividades tanto en el interior como en el exterior.
    • Los niños tienden a aprender bien a través del movimiento y las actividades manuales, mientras que luchan más que las niñas con la memoria y el lenguaje (lo que da lugar a más desafíos con las instrucciones verbales, las actividades de alfabetización y rompen con el esquema tradicional de aprendizaje que muchas aulas de la primera infancia presentan en gran medida).[31]
    Imagen 8.8 Los niños tienden a aprender bien a través del movimiento y las actividades manuales.[32]

    Lo que los programas pueden hacer para apoyar mejor a los niños

    Los programas pueden:

    • Centrarse en prácticas verdaderamente apropiadas para el desarrollo de cada niño; tratar a cada niño de manera diferente y reconocer que la variabilidad del desarrollo es natural.
    • Tener un ambiente y un currículum basados en actividades, en lo práctico y que se dirijan a satisfacer las necesidades del niño en su totalidad.
    • No usar amenazas de ocultar algo que un niño disfruta como un incentivo para completar una tarea que no le gusta o con la que no se esfuerza.
    • Proporcionar varias oportunidades para que los niños tengan éxito.
    • Desestigmatizar a los hombres en los roles de cuidado y aumentar el número de hombres en los programas de infancia temprana.
    • Hacer programas que sean más atrayentes para los niños, por ejemplo:
      • Proveer un centro de carpintería
      • Rehacer el centro de juego dramático para incluir accesorios que apoyen los temas comunes del juego de niños (construcción, trabajadores de servicios comunitarios, deportes, etc.)
      • Asegurarse de que los libros que presentan héroes, monstruos, vehículos, actividades desordenadas, etc. se incluyen en la clase.
      • Tener largos períodos de tiempo para actividades al aire libre.[33]

    Se debe entrenar al personal sobre las necesidades únicas de los niños y cómo satisfacer esas necesidades. Esto debería incluir “instrucción en proyectos de carpintería, matemáticas y ciencias, y experiencias típicamente ‘masculinas’, ya que muchas mujeres se sienten incómodas o no están familiarizadas con estas actividades.”[19]

    Crear un entorno de aprendizaje que fomente el desarrollo saludable de ambos géneros

    Los niños y las niñas encuentran sentido al mundo a través de la imaginación y el juego, observando, imitando, haciendo preguntas y relacionándose con otros niños y adultos (Vygotsky & Cole, 1978). Aquí hay algunas maneras de apoyar estas formas de aprendizaje:

    • Ofrecer una amplia variedad de juguetes, libros y juegos que exponen a los niños a diversos roles de género. Por ejemplo, elija actividades que muestren a los varones como cuidadores o criadores o a las mujeres en roles tradicionalmente masculinos, como los bomberos o los trabajadores de la construcción.
    • Proveer un área de juego dramático con accesorios que den a niños y a niñas la libertad de explorar y desarrollar su propio sentido del género y de los roles de género. Hay que reconocer que esto puede resultar incómodo para algunos maestros, maestras, y familiares. Prepárese para tener conversaciones que aborden el valor de este tipo de juego.
    • Evitar las suposiciones de que las niñas o los niños no están interesados en una actividad que puede estar típicamente asociada con un género u otro. Por ejemplo, invite a las niñas a utilizar camiones en una mesa de arena y a los niños a cuidar muñecas.
    • Usar frases inclusivas para dirigirse a toda la clase, como “Buenos días mis estudiantes.” Evitar dividir la clase en “niños contra niñas” o “niños, por un lado, niñas por el otro” o cualquier otra acción que obligue a un niño o niña a identificarse como un género u otro. Esto da a los niños la sensación de que son valorados como seres humanos, independientemente de su género. También ayuda a todos los niños a sentirse incluidos, independientemente de si se identifican con un género en particular.
    • Desarrollar mensajes en el aula que enfaticen el lenguaje neutral de género, como “todos ustedes pueden…” en lugar de “los niños no…” o “las niñas no…” Las familias pueden alentar a otros a su alrededor a utilizar mensajes similares.
    • Ayudar a los niños y las niñas a expandir sus posibilidades: académicas, artísticas y emocionales. Utilice libros que celebren la diversidad y una variedad de opciones para que todos/as vean que hay muchas maneras de ser. Exponga imágenes en el salón que muestren a personas con una amplia variedad de roles para inspirar a los niños y a las niñas a ser quienes quieren ser.[34]
    Imagen 8.9 Niño jugando con una carriola y una muñeca.  ¿Qué pasaría a este niño le dicen que no debe jugar con muñecas? Imagen cortesía de Departamento de Educación de CA. [35]

    Ejercicio 8.2, Diseñando el área de juego dramático 

    Escenario: Usted esta empleado/a (o acaba de ser contratado/a) para ser maestra de un grupo preescolar en un programa en su comunidad. Al mirar el medio ambiente usted nota que el área de juego dramático siempre ha incluido los artículos de un hogar.

    • ¿Qué modificaciones hace en su currículo y en su ambiente educativo para promover en los niños oportunidades para ayudarles a desarrollar una identidad de género saludable?

    Demostrar apoyo a la expresión de género de los niños

    Casi todos los niños y las niñas muestran interés en una amplia gama de actividades, incluidas las que se asocian con el género. La elección de juguetes, juegos y actividades por parte de todos los niños puede implicar la exploración del significado de lo que es masculino y femenino. Pueden expresar su propia identidad de género emergente a través de su apariencia, la elección de su nombre o de un sobrenombre, las relaciones sociales y la imitación de los adultos. Usted puede demostrar su apoyo a las expresiones de género de cada niño animando a todos los niños a tomar sus propias decisiones sobre cómo expresarse.

    Independientemente de si son niños o niñas, los niños pueden actuar de maneras que otros categorizan como femeninas o masculinas: pueden ser asertivos, agresivos, dependientes, sensibles, demostrativos o gentiles (Giles & Heyman, 2005).

    Las investigaciones han demostrado que cuando las niñas y los niños actúan con firmeza, las niñas tienden a ser criticadas como “mandonas”, mientras que los niños son elogiados por ser líderes (Martin & Halverson, 1981; Theimer, Killen, & Stangorm, 2001; Martin & Ruble, 2004, 2009). Para evitar este tipo de estereotipos de género involuntarios, usted puede tratar de describir lo que observa en lugar de etiquetar el comportamiento. “Veo que tienes una idea muy clara, y necesitas que tus amigos te ayuden con ella. ¿Podrías dejarles elegir lo que quieren hacer?[36]

    Imagen 8.10 Los adultos podemos ayudar a los niños a expresar su identidad.[37]

    ¿Qué pueden hacer los programas para apoyar la diversidad de género en los niños?

    Según las investigaciones disponibles, el género es algo con lo que nacemos. Cuando los niños y las niñas se identifican con un género específico que es diferente del género asignado al nacer (basado en la biología física) o que no se identifican con ninguno de los dos géneros, es importante recibir con una actitud positiva el género que manifiestan.[38]

    La Academia Americana de Pediatría da algunos consejos para las familias,  que pueden ser adaptados para los educadores de la infancia temprana:

    • Responder de manera afirmativa y solidaria a la forma en que los niños y las niñas expresan su identidad de género.
    • Aceptar y amar al niño o niña tal y como es.
    • Defender los niños cuando son maltratados y asegurarse de que no se burlen de su identidad de género u orientación sexual.
    • Incluir libros y materiales en clase que representan a personas con diversidad de género.
    • Apoyar la forma en que los niños se expresan.
    • Estar atento a las señales de peligro que puedan indicar la necesidad de apoyo a la salud mental del niño o niña.
    • Aprender acerca de esta diversidad, al igual que de otras formas.

    Es importante reconocer que las familias también pasarán por un proceso de comprensión y aceptación de la identidad y de los pensamientos y los sentimientos del niño o niña.[39]

    Nina sonriendo
    Imagen 8.11 Según las investigaciones disponibles, el género es algo con lo que nacemos.[40]

    Participar en debates sobre el desarrollo saludable del género

    Las diferentes percepciones de los adultos, ya sea del personal o de las familias, sobre el desarrollo de género pueden servir de base para debate. Algunos miembros del personal y las familias pueden sentirse incómodos con el juego de un niño  o una niña cuando exploran un rol de género que el adulto no asocia con el sexo biológico de ese niño. Puede ser útil recordar que el juego es la forma en que los niños y las niñas exploran y dan sentido a su mundo. Debe prepararse para tener conversaciones que respeten sus diferentes sentimientos, dar espacio para preguntas, abordar las preocupaciones, discutir puntos de vista variados y ofrecer recursos.

    También puede ofrecer una perspectiva del desarrollo acerca de por qué es importante dejar que los niños y las niñas exploren los diferentes roles de género, una vez que tenga la sensación de que las familias parecen estar abiertas a esto. Por ejemplo, podría comenzar diciendo: “Entiendo que ver a Isaac jugando a la casita y usando un delantal en la cocina le hace sentir incómodo. ¿Puede contarme un poco más sobre eso?” Después de escuchar, puede decidir que sería útil ofrecer alguna información sobre el desarrollo al decir, por ejemplo, “Vemos este tipo de juego como una forma de que Isaac explore el mundo que le rodea, puede probar diferentes ideas y reflejar lo que ve hacer a los miembros de su familia, a los miembros de la comunidad o a los personajes de los medios de comunicación.”[41]

    Comprender la curiosidad apropiada sobre el desarrollo del cuerpo humano

    La curiosidad sobre el cuerpo humano es natural para los niños y las niñas cuando empiezan a notar las diferencias y a pensar en sí mismos como un niño o una niña. Sin embargo, cierta exploración no es apropiada en un programa en el que se desarrolla la infancia temprana. Si surgen preguntas en el baño o si los niños quieren aprender sobre los cuerpos de sus amigos, usted puede decirles que la mayoría de los niños y las niñas tienen preguntas sobre sus cuerpos y las diferencias entre sus cuerpos. Así no se sentirán avergonzados cuando les recuerde que sus cuerpos son privados.

    Si los niños demuestran este tipo de curiosidad natural en su entorno, entonces puede compartir sus observaciones con las familias de los niños y las niñas, y preguntarles si quieren hablar más sobre ello. Las familias pueden reaccionar de manera diferente, dependiendo de su nivel de comodidad con usted y con este tema, y de lo que han discutido con sus hijos o hijas en casa.

    Cuando su relación con una familia es sólida y confiada, puede decirles: “Sé que puede ser incómodo hablar de esto, pero necesito compartir una observación que hice hoy: noté que su hijo/hija y un amigo/amiga estaban hablando de las diferencias en las partes su cuerpo de camino al baño. Me pregunto ustedes si han escuchado el mismo tipo de curiosidad en casa y si han hablado de ello.” Si no lo han hecho, puede preguntar si necesitan algunas ideas sobre cómo responder a las preguntas de sus hijos o hijas cuando surjan, y puede ofrecer recursos si están interesados en aprender más.[42]

    Resumen

    A medida que los niños y las niñas desarrollan una comprensión del género, puede aparecer un comportamiento prejuicioso. Los educadores de la primera infancia pueden crear un ambiente físico y emocional que apoye un desarrollo de género saludable y sin prejuicios, y ayudar a los niños a explorarlo como una cuestión de justicia social (los niños son muy conscientes de las cosas que no son justas).

    Los maestros y maestras también deben ser conscientes de sus propios prejuicios en relación al género. Deben ser reflexivos en cuanto a las experiencias y los materiales que proporcionan a todos los niños y niñas, y responder de manera que sea equitativa para ellos, independientemente de su género y su expresión de género. El apoyo al género que afirme tener el niño o la niña, es especialmente crítico para los niños con diversidad de género.[43]

    Recursos para las Niñas, los Niños y sus Familias

    • Libro: Morris Micklewhite and The Tangerine Dress By Christine Baldachinno.
    • Libro: Calvin Can’t Fly: The Story of a Bookworm Birdie by Jennifer Berne.
    • Libro: Rex Wrecks It by Ben Clanton is a must read for preschool.
    • Libro: Jabari Jumps by Gaia Cornwall
    • Libro: Strictly No Elephants by Lisa Mantchev
    • Libro: Tough Guys Have Feelings Too by Keith Negley
    • Libro: Pink Is For Boys, by Robb Pearlman
    • Libro: I’ll Wait Mr. Panda, by Steve Antony

    Recursos para los Maestros y las Maestras

    Referencias

    1. Esquivel, K. Elam, E. Paris J., and Tafoya M. (2020). El rol de la equidad y la diversidad en la educacion de la primera infancia. [version electronica]. Libretexts. Descargado el 8/1/2020. Licencia CC BY 4.0.
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