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12.3: Factores Ambientales en Apoyo de la Historia y las Ciencias Sociales

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  • Al planificar un entorno para apoyar el aprendizaje de los niños en historia y ciencias sociales, los maestros efectivos consideran los elementos físicos, curriculares y sociales. El entorno físico y la rutina diaria sientan las bases para la investigación de los niños y deben incluir un amplio tiempo para el trabajo auto iniciado de los niños, diferentes espacios para el juego solitario y para el juego colaborativo, y materiales atractivos que aliente a los niños a usar creativamente. El plan curricular debe proporcionar oportunidades y apoyo para adultos tanto para el aprendizaje grupal como para el descubrimiento informal y el desarrollo de habilidades. La clave para un ambiente social positivo es un maestro que modela activamente la curiosidad, la apertura y el compromiso y que está ansioso por explorar el mundo junto con los niños. Un entorno que apoya el aprendizaje de los niños en la historia y las ciencias sociales tiene las siguientes características:

    Aspectos Destacados de la Investigación - Enfoque Curricular Anti-Prejuicio

    Los programas de primera infancia de alta calidad ayudan a los niños a desarrollar su potencial físico, cognitivo, social y emocional. Los entornos alientan a los niños a explorar su propio sentido de sí mismos y a desarrollar una conciencia y apreciación de los demás. Tales experiencias son fundamentales para convertirse en miembros positivos y constructivos de la sociedad y el mundo.

    La creación de una comunidad inclusiva de estudiantes, una en la que todas las personas se sientan cómodas, seguras y competentes, requiere que los educadores adopten un enfoque anti-prejuicio en la planificación, implementación y evaluación de su programa. Los educadores que adoptan un enfoque curricular anti-prejuicio reflexionan sobre su propia identidad y experiencias. Extienden su conocimiento de diferentes culturas y comunidades a través de conversaciones y debates con niños, familias y colegas. También se enfrentan a prejuicios en el entorno preescolar (por ejemplo, "Las niñas no pueden jugar aquí" o "Sus ojos tienen una forma rara") Dando mensaje de que todos los niños deben ser respetados y que las palabras de uno pueden lastimar a otras personas.

    En lugar de utilizar un plan de estudios único para todos, los educadores anti-prejuicio diseñan entornos y actividades que reflejan las experiencias reales de la vida de los niños. Los educadores se asocian habitualmente con familias y miembros de la comunidad para mejorar aún más el programa de la primera infancia. A lo largo del día, los adultos en el entorno preescolar involucran a los niños en conversaciones apropiadas para el desarrollo sobre similitudes y diferencias, y promueven la justicia y la equidad para todos al ayudar a los niños a pensar críticamente sobre las burlas, el acoso y otros comportamientos hirientes. Las actividades que promueven la educación anti-prejuicio se integran a lo largo de la rutina diaria, evitando así un enfoque turístico. "El corazón del trabajo anti-prejuicio es una visión de un mundo en el que todos los niños florecen, y las habilidades y dones particulares de cada niño pueden florecer". Para obtener más información sobre el enfoque anti-prejuicio, consulte Educación anti-prejuicio para niños pequeños y nosotros mismos, por Louise Derman-Sparks y Julie Olsen Edwards.[2]

    Source:

    L. Derman-Sparks and J. O. Edwards, Anti-Bias Education for Young Children and Ourselves (Washington, DC: National Association for the Education of Young Children, 2010), 2.