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14.4: Conclusión

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    50165
  • Los primeros años de vida de los niños son cruciales para el desarrollo de comportamientos que contribuyen a la buena salud, y los maestros de la primera infancia pueden mejorar significativamente las oportunidades para que los niños pequeños aprendan sobre la salud por medio de brindar experiencias apropiadas. Muchas enfermedades y afecciones crónicas de los adultos, como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas, están relacionadas con las elecciones de estilo de vida sobre nutrición y acondicionamiento físico, y a menudo comienzan en la infancia.

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    Figura 14.11: Mantenerse activo es otra forma de promover la salud y el bienestar.[1]

    Un enfoque respetuoso e integral que combina los entornos preescolares y del hogar e involucra a adultos responsables puede ayudar a los niños a iniciar un proceso de aprendizaje permanente sobre ellos mismos, sus relaciones con los demás y el mundo que los rodea. La educación para la salud es una parte esencial del currículo para los niños pequeños. El tema de la salud se incorpora a las rutinas diarias y al entorno; también es el enfoque de actividades de aprendizaje planificadas. Los educadores de la primera infancia tienen el desafío de mostrar con el ejemplo un estilo de vida saludable para los niños que enseñan, uno que beneficiará tanto a ellos como a los niños.[2]

    Referencias

    [1] Imagen del California Department of Education utilizada con autorización

    [2] The California Preschool Curriculum Framework, Volumen 2 por el California Department of Education utilizado con autorización