Cuanto más revisen los escritores, ya sean las pulsaciones de teclas que sudan frente a un cursor parpadeante, exigente o la revisión no oficial que hacen en nuestras cabezas cuando se duchan o conduc...Cuanto más revisen los escritores, ya sean las pulsaciones de teclas que sudan frente a un cursor parpadeante, exigente o la revisión no oficial que hacen en nuestras cabezas cuando se duchan o conducen o corren, más se convierte el lector ideal en parte de su oficio y memoria muscular, de quiénes son como escritores, así que en algún punto pueden no saber dónde se detiene la escritura y comienza la revisión.