Si bien diseñar un cohete que siga una trayectoria deseada (digamos a Ceres, Plutón o Planeta Nueve) con gran precisión es un enorme desafío de ingeniería, el principio básico detrás de la propulsión ...Si bien diseñar un cohete que siga una trayectoria deseada (digamos a Ceres, Plutón o Planeta Nueve) con gran precisión es un enorme desafío de ingeniería, el principio básico detrás de la propulsión del cohete es notablemente simple. Esencialmente se reduce a la conservación del impulso, o, de manera equivalente, a la observación de que la velocidad del centro de masa de un sistema no cambia si no hay fuerzas externas que actúen sobre el sistema.