Saltar al contenido principal
LibreTexts Español

5.4: Los enfoques del ambiente y el respeto a la diversidad cultural

  • Page ID
    50212
  • El siguiente artículo, utilizado con autorización, comparte cuatro enfoques diferentes que se utilizan para apoyar el multiculturalismo y proporciona información sobre cómo ser respetuoso de la diversidad cultural. En el capítulo 6 analizarás a profundidad cómo tener un aula multicultural utilizando un plan de estudios sin prejuicios.

    Question Mark

    Piensa en esto...

    Mientras lees el artículo, reflexiona sobre tus reacciones y pensamientos acerca de los diferentes enfoques descritos por Levy. ¿Cuáles son las fortalezas de cada uno? ¿Qué inquietudes tienes sobre cada uno?

    La cultura en el aula

    Durante varios años, los maestros han mostrado mayor interés en la educación multicultural, con el supuesto de que tales enfoques ayudan a los niños a sentirse más bienvenidos, validados, integrados y capaces de cooperar con otros en su clase (Allen, McNeill y Schmidt, 1992; Bredenkamp, 1986; Byrnes y Kiger, 1992; Gollnick y Chin, 1994). En mi experiencia, además de estos beneficios, exponer a los niños pequeños a diferentes culturas crea un ambiente de aprendizaje divertido y emocionante. Existen cuatro enfoques principales para enseñar a los niños pequeños sobre diferentes culturas. Estos son: la educación multicultural, el plan de estudios sin prejuicios, la educación global y la educación internacional.

    La educación multicultural

    Patty Ramsey (1987) definió la educación multicultural como una perspectiva que:

    • "abarca muchas dimensiones de las diferencias humanas además de la cultura, como la raza, la ocupación, el nivel socioeconómico, la edad, el género, la orientación sexual y diversos rasgos y necesidades físicas;

    En la práctica, esto significa que si tu clase incluye una variedad de culturas o habilidades, el grupo pasa tiempo aprendiendo y cultivando un entendimiento de esas características únicas.

    El maestro presta mucha atención a los tipos de literatura disponibles para los niños y a las actividades presentadas, al tiempo que alienta a los niños a cooperar. Si hay poca diversidad dentro del grupo, el maestro presenta muchas prácticas culturales diferentes durante el año escolar. Por ejemplo, en muchas aulas, diciembre se dedica al tema "La Navidad alrededor del mundo". El objetivo general es exponer a los niños a las diferencias en la primera infancia para que puedan comenzar a apreciarlas y valorarlas en vez de rechazarlas.

    El plan de estudios sin prejuicios

    El plan de estudios sin prejuicios (The Anti-Bias Curriculum) es un manual escrito en 1989 por Louise Derman-Sparks y el ABC Task Force. Su intención era que este plan de estudios se usara durante todo el día, integrado en las interacciones y actividades diarias dentro del aula, no que los maestros reservaran un momento especial para usar el plan de estudios. El objetivo básico del Plan de estudios sin prejuicios es ayudar a los niños a desarrollar autoconceptos positivos sin adquirir actitudes de superioridad y etnocentrismo. Los autores escriben: “Se basa en valores: las diferencias son buenas; las ideas y el comportamiento opresivos no lo son. Establece una tensión creativa entre respetar las diferencias y no aceptar creencias y actos injustos".

    Derman-Sparks y Ramsey han colaborado en muchos proyectos y artículos. Ellos consideran El plan de estudios sin prejuicios como un corolario del enfoque multicultural y una herramienta útil para que los maestros enfrenten sus propios prejuicios y al mismo tiempo apoyen a los niños que previamente hayan sido estereotipados por otros en el aula.

    La educación global

    La educación global, generalmente utilizada con estudiantes de secundaria y preparatoria, ayuda a los niños a reconocer la interconexión del mundo a través del estudio de los problemas y cuestiones que traspasan las fronteras nacionales (Tye, 1990). Esto implica tomar una perspectiva y darse cuenta de que, si bien hay diferencias entre las personas, también hay cosas en común que nos conectan a todos. Debido a su carácter abstracto, este enfoque no se usa con frecuencia en los programas de primera infancia.

    La educación internacional

    La educación internacional expone a los niños a una sola cultura por un período de al menos un año. En el transcurso de ese año, los niños van más allá de celebrar festividades y estudian de forma detallada la cultura, que incluye ropa, comida, música, vivienda, celebraciones, vida en la ciudad y en el campo y dinámica familiar. El grado de información depende de la etapa de desarrollo de los niños. A través de una experiencia continua, los niños pasan de tener un conocimiento superficial de un país y una cultura a tener un verdadero entendimiento de las personas que viven allí.

    Para ilustrar la diferencia entre los enfoques multicultural e internacional, podemos usar la analogía de una fiesta. Si vas a una fiesta y conversas brevemente con siete personas, a la mañana siguiente puede que tengas dificultades para recordar qué historia escuchaste de qué persona. Solo tendrías un conocimiento superficial de cada una de las siete personas. Esto se asemeja al enfoque multicultural, en el que los niños pequeños aprenden una pequeña parte de muchas culturas.

    Por otro lado, si conocieras por primera vez a una sola persona en la fiesta y pasaras toda la noche hablando con ella, tendrías un conocimiento y una apreciación mucho mayores de quién era esa persona como individuo. Esto se asemeja a la educación internacional, en la que los niños pequeños se centran en una sola cultura y aprenden sobre ella con más detalle durante un periodo prolongado de tiempo.

    Ya sea que tú utilices un solo enfoque o combines varios enfoques, debes tomar decisiones informadas sobre cómo usar el plan de estudios multicultural en tu aula. Lo último que quieres hacer es reforzar aún más los estereotipos.

    La cultura en el aula

    Hay muchas maneras de enseñar a los niños pequeños las diferencias culturales. Todo lo que hacemos les muestra a los niños cómo vemos el mundo y qué pensamos de los demás. Piensa en cómo te comunicas con los niños que tienes a tu cuidado. ¿Cómo comunicas la cultura de forma explícita (es decir, directamente) y cómo comunicas la cultura de forma implícita (indirectamente)?

    La comunicación explícita implica las actividades y los temas que planificas para los niños, los artefactos que proporcionas de otras culturas o países, los libros que pones a su disposición, los juguetes y juegos que eliges y la manera en que presentas activamente la información a los niños. Estas son las características distintivas de tu programa.

    La comunicación implícita incluye los elementos de fondo que no necesariamente definen tu programa, pero que son partes importantes de las actividades diarias y el ambiente de aprendizaje. La música de fondo que elijes, el nombre de tu clase, cómo defines los grupos de niños, la forma en que interactúas con ellos, qué información valoras, cómo resuelves conflictos y cómo organizas el salón, son ejemplos de la comunicación implícita.

    Cada aspecto de tu programa es una oportunidad para brindar educación cultural. Por ejemplo, mi salón de clases refleja el enfoque de educación internacional. El nombre del aula es Kenia. Gran parte de lo que hacemos cada día es similar a otros programas de kínder apropiados para el nivel de desarrollo. Sin embargo, también incluimos un fuerte elemento cultural. Kenia no es todo nuestro plan de estudios, pero sí es una parte importante del mismo.

    Enseñar cultura requiere un compromiso sustancial por parte de los maestros de aprender personalmente sobre otras culturas. Durante varios años, cada programa evoluciona y aumenta la profundidad de la información proporcionada. A medida que pasa el tiempo, el maestro se convierte en una reserva de información y actividades. En un campo en donde el agotamiento es común y los salarios son bajos, no hay suficiente respeto y aprecio por lo que logran los maestros. A menudo es difícil aceptar este desafío adicional de aprendizaje continuo. He incluido la cultura como un elemento esencial en mi clase durante los últimos ocho años. Lo que he notado durante ese tiempo es que la educación cultural es imprescindible en todas las etapas del desarrollo de los niños. Aun si los métodos de enseñanza pueden cambiar según la edad de los niños, la conciencia cultural siempre sigue siendo importante.

    El aula Kenia

    Componentes explícitos

    Componentes implícitos

    La confirmación de los niños

    Comencé a enseñar a niños de cuatro y cinco años sobre la cultura japonesa. Durante mis cinco años en el aula de Japón, mi plan de estudios evolucionó. Cada año se agregaron cosas nuevas y se recopiló más información. Recibí una beca para viajar a Japón y desarrollé una relación de hermanamiento con una escuela laboratorio en Kioto. A lo largo de los años, dos pasantes de Japón trabajaron en mi aula. Otros invitados japoneses también visitaron nuestra aula. Me puse en contacto con el Consulado de Japón en Boston, Massachusetts, e hice numerosos viajes a museos de la zona para recopilar información sobre la vida y las expresiones artísticas japonesas. Para mi último año en el aula Japón, aproximadamente el 50 por ciento del plan de estudios se centró en la cultura japonesa.

    Luego me cambié a un aula en donde desarrollé un programa para niños de kínder que reflejaba la cultura de Kenia. Me sentí abrumada al dejar un plan de estudios establecido que se había pasado a ser parte natural de la práctica para mí. En este punto, necesitaba evaluar qué quería comunicar a los niños y cómo abordaría una nueva cultura.

    Muchos de los niños que ingresaban a mi clase habían estado en el aula Japón. Después de sentar las bases del kínder y sentirnos cómodos con la rutina básica, hablamos, como grupo, sobre cuál sería la mejor manera de aprender sobre Kenia. Leí un libro básico sobre África a los niños. Muchos aspectos del libro les parecieron fascinantes. Enumeramos los temas sobre los que queríamos aprender más. Fue entonces cuando me di cuenta de que no solo había enseñado a estos niños sobre Japón, sino también sobre cómo aprender acerca de otra cultura. Como grupo, identificaron las cosas que podrían diferir de otra cultura, cosas como: festividades, costumbres, idioma, geografía, vivienda, ropa y animales. Sus reacciones y opiniones me ayudaron a comprender que había logrado lo que me había propuesto: ayudar a los niños a ser curiosos y abiertos a otros lugares del mundo que son diferentes de su propio ambiente.

    En otra ocasión, mientras estudiábamos sobre animales africanos, leí un libro llamado Elephant Crossing por Toshi Yashida. Los niños se emocionaron mucho. Se dieron cuenta de que el nombre del autor sonaba japonés. Miramos la parte posterior del libro y descubrimos que el autor era de la ciudad de Tokio (la cual recordaban que era la capital de Japón). Los niños no pudieron olvidar la coincidencia de que un hombre japonés escribiera un libro sobre animales africanos. La alegría pura que disfrutaron los niños en esta experiencia fue impresionante y demostró que pasar un período prolongado de tiempo enfocándose en una cultura les dio un sentido de propiedad, orgullo y comodidad.

    Muchas otras experiencias reafirman el impacto del enfoque de educación internacional en los niños. Un día, una niña estaba trabajando en su diario. Comenzó dibujando un árbol. Mientras dibujaba el árbol, este pasó de ser de un manzano a formar parte de una selva tropical brasileña. Agregó muchos detalles que había aprendido cuando estuvo en el aula Brasil, casi tres años antes. Mientras escribía los nombres de los animales en su dibujo (usando ortografía inventada), me dijo que quería compartir su obra de arte con sus maestros anteriores en el aula Brasil. "Tal vez ayude a esos niños a aprender sobre los animales de la selva tropical", dijo orgullosa.

    La entrada del diario llegó en un momento perfecto. Los maestros en mi escuela han debatido en muchas ocasiones sobre la cantidad de esfuerzo requerido para enseñar a los niños sobre otras culturas. Algunos sienten que no vale la pena el esfuerzo en vista de los pocos resultados que han podido notar. Esta fue una oportunidad perfecta para mostrarle al resto del personal que los niños están asimilando información valiosa, aunque no siempre sea evidente. Ellos se emocionaron de compartir esta maravillosa experiencia y ser testigos de el gran efecto que se puede tener en los niños cuando se les da la oportunidad de aprender sobre otras culturas.

    Establecer objetivos claros

    Como maestros, debemos tomar decisiones bien fundadas sobre el plan de estudios. Debes llevar a cabo una investigación de los diferentes enfoques de la educación cultural antes de elegir una dirección para tu plan de estudios. Las siguientes preguntas te darán una guía al tomar decisiones sobre tu plan de estudios:

    Soy un defensor del enfoque de la educación internacional porque pienso que exponer a los niños a una sola cultura durante un período prolongado les permite retener más información y ser más sensibles a medida que se acercan a otras culturas. Sin embargo, cada maestro debe decidir qué enfoque se ajusta mejor a los objetivos que intenta alcanzar. No hay duda de que los niños son nuestro futuro. La clave del futuro radica en ayudar a la próxima generación a respetar y aceptar la diversidad en lugar de temer y rechazar las diferencias. Al exponer a los niños a la cultura en el aula y al confiar en que nuestros métodos valen la pena y son efectivos, podemos influir en el futuro y hacer que sea más brillante y pacífico. [59]