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5.6: Otras teorías morales- Subjetivismo, Relativismo, Emotivismo, Intuicionismo, etc. (Jan F. Jacko)

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    30 Otras teorías morales: Subjetivismo, Relativismo, Emotivismo, Intuicionismo, etc.
    Jan Franciszek Jacko 92

    La metaética incluye teorías morales que contienen suposiciones que responden a algunas preguntas metafísicas y epistemológicas sobre bienes y valores morales. Las preguntas metafísicas (como ¿Qué son y cómo existen los bienes y valores morales? ) son sobre la naturaleza y existencia de los bienes y valores morales. Cuestiones epistemológicas (como ¿Podemos conocer los bienes y valores morales? Si es así, ¿cuáles son las fuentes de conocimiento sobre ellos? ) consideran fuentes de conocimiento sobre bienes morales, valores y criterios de evaluación moral. 93 Supuestos de subjetivismo ético, relativismo, decisionismo, emotivismo e intuicionismo son respuestas ejemplares a estas preguntas. Llamamos a sus respuestas “supuestos normativos”.

    Hay por lo menos tres buenas razones para hacer y responder tales preguntas. Primero, sin responderlas, los juicios morales siguen siendo ambiguos. Por ejemplo, si digo: “La acción X está equivocada”, el juicio tiene varios significados. Para precisar su sentido, debo aclarar mis supuestos normativos. Por ejemplo, puedo asumir el subjetivismo metafísico (antirealismo) o el realismo en la metaética. Según el supuesto anterior, mi juicio anterior sobre X no se trata de la realidad; se trata de mi opinión o de alguien. En este caso, el sentido exacto de este juicio es: alguien evalúa a X como moralmente incorrecto. Si asumo la contrasuposición del realismo metafísico (antisubjetivismo), quiero decir que es cierto que X tiene la propiedad de la ilicitud moral.

    En segundo lugar, estos supuestos son conducentes a prácticas peculiares. Para precisar la práctica, que se deriva de los juicios morales, hay que determinar algunos supuestos normativos. Por ejemplo, si tomo el supuesto del subjetivismo epistemológico (agnosticismo) —creo que nadie puede tener conocimiento alguno sobre bienes y valores morales; quiero decir que la moralidad es una cuestión de preferencias, que no tienen fundamento en el conocimiento. En la práctica, significa que no se deben buscar conocimientos sobre bienes y valores para validar las preferencias morales, porque ese conocimiento no es posible. Si creo en el antisubjetivismo epistemológico (realismo), asumo que los humanos pueden poseer algún conocimiento (preciso o aproximado, dubitable o indubitable) sobre bienes y valores, debería investigar mis preferencias morales y acomodarlas a mi conocimiento. En la práctica de la esfera pública, los subjetivistas epistemológicos éticos postulan acomodando la moral pública y la ley a las preferencias individuales o grupales. Los antisubjetistas epistemológicos éticos buscan el conocimiento sobre los principios morales e intentan adoptar la moral pública y la ley a los principios.

    Tercero, la ambigüedad de los juicios morales conduce a malentendidos y conflictos violentos. Para evitarlos, se deben aclarar los supuestos normativos propios. La gente puede estar en desacuerdo sobre los supuestos normativos. Si los grupos opuestos no aclaran sus supuestos normativos, pueden luchar unos contra otros sin conocer el asunto de su desacuerdo. El malentendido mutuo limita las posibilidades de diálogo, negociación y consenso. En este caso, el conflicto se vuelve irracional y violento. Cuando las personas no se entienden, su poder se convierte en el argumento decisivo en su disputa, y su confrontación es la manera de probar este argumento. Por lo tanto, los malentendidos mutuos conducen a conflictos violentos. Por ejemplo, los defensores de los derechos humanos a veces se pelean entre sí por la forma de promover los derechos humanos, debido a diferentes supuestos normativos que conceptualizan los derechos humanos respondiendo preguntas como: ¿Quién es el ser humano? ¿Por qué se deben respetar los derechos humanos? Cuando los grupos opuestos no aclaran sus respuestas a estas preguntas, los opositores no entienden la posición de la otra parte. Si sus defensores especifican sus supuestos normativos, su concepto de derechos humanos se vuelve comprensible para otros grupos, y su comprensión mutua propicia el diálogo, las negociaciones y el consenso.

    Para ilustrar el papel de los supuestos normativos en la comunicación, presentamos una conversación entre Juan (J) y María (M). John sostiene que mentir es moralmente incorrecto. María quiere entender su posición. Por ejemplo:

    J: Porque cuando mientes, te faltas al respeto a la dignidad humana, que merece respeto.

    J: No pero puedes intuir su verdad: puedes llegar a alguna evidencia al respecto si activas tu intuición.

    En la conversación anterior, John presenta suposiciones de personalismo ético e intuicionismo. Según su personalismo, la dignidad humana es el bien moral. Su intuicionismo es la suposición de que la gente puede conocer este bien por intuición. En este capítulo, consideramos posibles preguntas adicionales de María y respuestas alternativas de Juan.

    Algunas definiciones regulatorias

    En este texto, “moralidad” significa un sistema de normas y reglas morales, que componen un código de conducta moral (conducta de código moral). En este sentido se puede utilizar el término “ya sea descriptivamente para referirse a algunos códigos de conducta propuestos por una sociedad o algún otro grupo, como una religión, o aceptados por un individuo por su propia conducta o normativamente para referirse a un código de conducta que, dadas las condiciones especificadas, sería presentado por todas las personas racionales” (Gert, 2012). En el sentido descriptivo, “moralidad” significa un hecho de preferencias personales, decisiones, acciones, evaluaciones según algunas convenciones (morales) de preferir, tomar decisiones, actuar, evaluar (Wreen, 2018, pp. 351—353). En el sentido normativo, “moralidad” significa ideal —un patrón para el hecho de la moralidad.

    Nos referimos al sentido estricto del “código moral”. En este sentido, comprende sólo normas y reglas morales. En un sentido amplio, también contiene “principios morales... ideales, virtudes, metas, objetivos y valores, y al menos idealmente integra todos esos componentes en un todo unificado y viable, una 'forma de vida'. El orden, la estructura, la coordinación y la integración, es decir, son rasgos importantes de un código moral, así como una explicación y justificación tanto del contenido como de la estructura del código”. (Wreen, 2018, pp. 345—246)

    Distinguimos principio (s) moral (s) de normas y reglas morales. Por “principio moral” o “principio de moralidad” nos referimos a los bienes más preciosos (intrínsecos, autotélicos, más apreciados) según una jerarquía dada de valores. Las normas y reglas morales operacionalizan la idea de principio moral. Las normas morales son criterios para evaluar los actos respecto a su cumplimiento con el principio o principios morales. Las reglas morales especifican la manera adecuada de respetar y promover el principio o principios morales. Los supuestos normativos (de una teoría) determinan la jerarquía de los bienes/valores y, de esta manera, especifican la moralidad normativa.

    Distinguimos principio moral del valor moral: El valor moral consiste en respetar el principio de moralidad por intenciones y acciones. Las intenciones que la respetan, son moralmente buenas (tienen el valor de la bondad moral) y las acciones que respetan el principio de moralidad son moralmente correctas (tienen el valor de la rectitud moral). Lo contrario de estos valores son los anti-valores de maldad moral (de intenciones) y de maldad moral (de acciones). En consecuencia, distinguimos los valores morales (Lat. bonum moral) a partir de bienes morales (honestos) (lat. bona honesta). Los valores morales son cualidades de los actos humanos. Los bienes morales son objetivos de los actos humanos. Dichos bienes se consideran más preciosos según una jerarquía de bienes adoptada por una persona. Por ejemplo, si Juan asume que la dignidad humana es el bien moral, sostiene que está en lo más alto de la jerarquía de los bienes (la dignidad humana es más preciosa que cualquier otro bien). Según esta suposición, cuando alguien pretende respetar la dignidad humana, su intención es moralmente buena (tiene el valor moral de la bondad moral); cuando respeta la dignidad humana por sus acciones, tiene razón moral (tienen el valor moral de la rectitud moral). Según la teoría antirelativista de los bienes morales, son preciosos independientemente de las preferencias personales. Según la teoría relativista de los bienes morales, son preciosos porque alguien los aprecia. Ver, sección “¿Cuáles son los criterios de valoración moral? Relativismo normativo versus antirelativismo en la metaética”.

    En este texto, el término “jerarquía de valores” y “jerarquía de bienes” significa el sistema de preferencias (Hansson & Grüne-Yanoff, 2018). Usamos los términos “valor” y “bueno” indistintamente. Sin embargo, en algunos contextos, el “valor” significa algo precioso para alguien, y el término “bueno” significa algo precioso independientemente de las preferencias personales.

    ¿Cómo existen los bienes y valores morales? Realismo metafísico versus antirealismo (subjetivismo) en la metaética

    En la conversación anterior, María puede pedir más información sobre la dignidad humana. Por ejemplo, puede preguntar:

    M: ¿La dignidad humana es algo real? (Q3)

    M: ¿Todos los humanos poseen su dignidad? (Q4)

    (Harrison, 1967b; Kim, 2006; Sayre-McCord, 2011). Según los partidarios del realismo metafísico en la metaética, los bienes morales son reales, porque existen de manera autónoma —independientemente de las preferencias personales—: 94 algo es bueno o no bueno independientemente de las opiniones personales, decisiones, o emociones al respecto. Según esta posición, los bienes morales son intrínsecos a algunos seres, situaciones o estados de cosas.

    Si Juan toma esta posición y mantiene su personalismo, quiere decir que la dignidad humana es intrínseca a las personas y preciosa independientemente de cualquier acto humano al respecto. Si abandona su personalismo, puede especificar el bien moral de manera diferente, según concepciones alternativas del bien moral dentro de la teoría del realismo metafísico en la metaética. Por ejemplo, puede mantener que el amor (agapismo), la felicidad (eudaemonismo) o el placer (hedonismo) es intrínsecamente bueno.

    Si Juan abandona el realismo metafísico, toma la posición de subjetivismo metafísico (antirealismo) y sostiene que los bienes morales no son reales, existen únicamente por el poder de las intenciones humanas. 95 Según esta suposición, los actos humanos hacen que algo sea bueno pretendiéndolo, por ejemplo, respetándolo, apuntando, queriendo, o evaluándolo. Si John toma esta posición, debería dar una respuesta negativa a la tercera pregunta.

    Los puntos de vista anteriores de realismo ético y antirealismo no determinan la respuesta a la cuarta pregunta. Los realistas éticos pueden asumir que todos los seres humanos tienen dignidad o que sólo algunos humanos, que cumplen con algunas condiciones de personalidad, tienen su dignidad. Los subjetivistas éticos pueden estar de acuerdo con esta respuesta, al demostrar que solo los humanos que son apreciados por alguien tienen su dignidad. No obstante, algunos antirrealistas éticos pueden asumir que todos los humanos merecen respeto, porque respetarlos es un requisito previo para las intenciones racionales, como muestra Immanuel Kant en su concepción del imperativo categórico.

    Las dos concepciones anteriores conducen a distintas teorías del valor moral. En sus contextos, Juan debería ofrecer distintas respuestas a la pregunta:

    M: ¿Mentir es moralmente incorrecto o simplemente le parece moralmente incorrecto a algunas personas? (Q5)

    Las teorías del realismo ético y del antirealismo en la metaética difieren en su respuesta a la pregunta anterior. Los partidarios del realismo metafísico en la metaética sostienen que los juicios morales tratan de “hechos morales” y pueden ser verdaderos o falsos en el sentido de correspondencia de la verdad (Harrison, 1967b, 1967a). O bien son “naturales (objetos que son cognoscibles sólo a través de la experiencia), no naturales (pero no sobrenaturales) o teológicos (o sobrenaturales)” (Campbell, 2015) Esta posición también puede tener un nombre de “objetivismo ético” (Harrison, 1967a). La posición implica que existen algunas fuentes de conocimiento sobre los valores morales. De acuerdo con esta posición, John puede decir, que es cierto que mentir está mal.

    Los subjetivistas metafísicos éticos (antirrealistas) afirman que los valores morales son predicados puramente intencionales sin autonomía existencial; existen por el “poder” de los actos humanos (creencias, sentimientos, decisiones, actitudes o preferencias). Como lo expresa Jonathan Harrison, según teorías éticas subjetivistas, “... los predicados morales no son poseídos por acciones o actores en ausencia de personas que les juzguen o que les respondan con sentimientos como admiración, amor, aprobación, detestación, odio o desaprobación” ( Harrison, 1967b, p. 78). De acuerdo con este enfoque, los actos humanos “crean” valores morales. Ponemos entre comillas el término “crear” porque sí significa crear algo real. Significa crear objetos puramente intencionales. En este contexto, los bienes o valores son objetos puramente intencionales, que existen por el “poder” de la intención. Según esta postura, los juicios morales no se refieren a ninguna realidad; se trata de evaluaciones o reacciones humanas. Como escribe Harrison, “Una teoría ética subjetivista es una teoría según la cual los juicios morales sobre los hombres o sus acciones son juicios sobre la forma en que las personas reaccionan a estos hombres y acciones —es decir, la forma en que piensan o sienten acerca de ellos” (Harrison, 1967b, p. 78).

    Si Juan toma la posición de antirealismo metafísico, no debería decir que es cierto que mentir está mal. Más bien debería decir que algunas personas creen que es moralmente incorrecto. En este caso, María debería preguntarle:

    M: ¿Qué actos humanos pueden hacer que algo sea bueno o malo, bien o mal? (Q6)

    Hay dos respuestas antirealistas a esta pregunta: Si Juan toma la posición del decisionismo metafísico en la metaética, cree que las decisiones humanas pueden “crear” bienes y valores morales. Si Juan asume el emotivismo metafísico en la metaética, cree que las emociones humanas traen valores a la existencia. No obstante, también debe tener claro cuáles son las decisiones o sentimientos que pueden crear valores morales. Para María puede preguntar:

    M: ¿De quién son los actos que pueden hacer algo moralmente bueno o valioso? (Q7)

    John puede hacer algunas suposiciones opcionales para responder a sus preguntas. Por ejemplo, los subjetivistas metafísicos individuales en la metaética sostienen que cada agente “crea” sus bienes y valores. Por ejemplo, Jean-Paul Sartre presenta esta postura. A su juicio, cada uno decide su jerarquía de bienes por sus decisiones, que son compromisos existenciales.

    Las teorías del subjetivismo grupal presentan la suposición de que un grupo de personas “crea” valores, por consenso implícito o explícito sobre ellos. En este caso, John debería convencer a Mary de que hay un consenso de nuestra sociedad para respetar los derechos de propiedad y ella debe respetar el consenso.

    Según el supuesto del subjetivismo universal, respetar los valores morales son las condiciones previas para las acciones racionales. Por ejemplo, Immanuel Kant presenta una peculiar combinación de antirealismo metafísico y universalismo en la metaética. (Harrison, 1967b, p. 87; Tatarkiewicz, 1919, p. 22).

    Por lo tanto, para responder a la Pregunta 1 en el contexto del subjetivismo metafísico en la metaética, Juan puede decir que:

    J: No debes mentir, porque mentir no es compatible con tu compromiso existencial (subjetivismo metafísico individual). (En este caso, María puede estar de acuerdo o decir que no tiene ningún compromiso existencial de respetar la dignidad humana y no ve incompatibilidad entre mentir y respetar a las personas al menos en algunas situaciones).

    M: ¿Por qué debo respetar a las personas, si no es mi compromiso existencial? ¿Por qué no debería mentir, cuando la verdad es más dañina para una persona que una mentira? (Q8)

    J: Debes respetar el consenso de nuestra sociedad, lo que requiere que no mientas (subjetivismo metafísico grupal). (María no ve razones para respetar el consenso de su grupo.)

    M: ¿Por qué debería respetar el consenso de mi grupo? (Q9)

    J: La veracidad es el requisito previo para las intenciones racionales. Debes ser racional, por lo tanto, no debes mentir (subjetivismo metafísico universal). (María puede no ver ninguna razón para creer que la mentira contradice las decisiones racionales.)

    M: ¿Por qué es la veracidad la condición para tomar decisiones racionales? (Q10)

    Para responder a estas preguntas de María, Juan puede ofrecer un par de suposiciones sobre fuentes de conocimiento moral y criterios de valoración moral. Discutimos sus posibles respuestas en los dos apartados siguientes.

    ¿Si y cómo podemos obtener conocimientos sobre bienes y valores morales? Fuentes de conocimiento moral. Realismo epistemológico versus subjetivismo (antirealismo) en la metaética

    Si Juan toma la posición del realismo metafísico en la metaética, puede ofrecer varias respuestas a la Pregunta 9 indicando fuentes naturales o sobrenaturales de conocimiento moral. La fuente natural del conocimiento puede ser la razón (la posición del racionalismo epistemológico) o las emociones (la posición del emotivismo epistemológico). Por ejemplo, Platón, Aristóteles y Emmanuel Kant sostienen que la razón humana puede permitirnos conocer bienes y valores morales. Según Max Scheler, las emociones median en el conocimiento humano sobre los valores de los bienes morales. El conocimiento sobrenatural es el efecto de la iluminación o revelación. Por ejemplo, San Agustín sostiene que el conocimiento moral es el don de Dios —el efecto de Su iluminación (Stump & Kretzmann, 2001).

    “Una de las características más distintivas del intuicionismo ético es su epistemología. Todos los intuicionistas clásicos sostenían que las proposiciones morales básicas son autoevidentes-es decir, evidentes en sí mismos y así pueden conocerse sin necesidad de ningún argumento”. (Stratton-Lake, 2016)

    Las respuestas anteriores presentan la posición del realismo epistemológico en la metaética. De acuerdo con este punto de vista, los humanos pueden obtener conocimientos sobre bienes y valores morales. El supuesto opuesto es el subjetivismo epistemológico (antirealismo) en la metaética. Según este punto de vista, un ser humano no puede conocer bienes y valores morales. Solo puede mantener opiniones o creencias sobre ellos.

    Si Juan toma la posición de subjetivismo epistemológico, puede especificarlo según sus respuestas y María puede repetir las preguntas 8-10 sin cesar. La posición del subjetivismo epistemológico conduce al razonamiento circular defectuoso de (Lat.) circulus vitiosus o (Lat.) regressus al infinitum. Para continuar con la discusión los interlocutores deben acordar algunos criterios de valoración moral. Para hacerlo, deben decidir si toman la posición de antirelativismo normativo o relativismo en la metaética.

    ¿Cuáles son los criterios de valoración moral? Relativismo normativo versus antirelativismo en metaética

    El supuesto del antirelativismo metafísico (absolutismo) es opuesto al relativismo metafísico. Estos supuestos son sobre las relaciones entre la mente humana y los bienes morales (valores) y pueden tener diferentes significados dependiendo de las relaciones que indiquen. En este capítulo, consideramos únicamente el antirelativismo normativo y el relativismo, que son suposiciones sobre la validez de las normas morales. 96

    Los antirelativistas normativos sostienen que la validez o verdad de los juicios morales no depende de ninguna opinión, decisión o sentimiento. Para precisar esta posición, Juan puede indicar algunas fuentes de conocimiento moral de acuerdo con algunos supuestos del realismo epistemológico ético.

    Según el supuesto del antirelativismo normativo en la metaética, algunas normas morales son válidas independientemente de las preferencias personales. De acuerdo con la premisa del relativismo normativo, las normas y valoraciones morales son válidas porque alguien las mantiene. Los relativistas normativos creen que los actos humanos (decisiones o emociones) especifican los criterios de valoración moral: “El relativismo moral es la visión de que los juicios morales son verdaderos o falsos sólo en relación con algún punto de vista particular (por ejemplo, el de una cultura o un periodo histórico) y que ningún punto de vista es con un privilegio único sobre todos los demás” (Westacott, 2012).

    En consecuencia, un relativista ético niega que haya alguna evaluación moral correcta y sostiene que no hay manera racional de justificar una evaluación moral contra otra (Brandt, 1967, p. 75). Este punto de vista implica que los juicios morales contradictorios pueden ser igualmente y simultáneamente válidos (verdadero, correcto, sano). (Beauchamp, 2009; Brandt, 1967, p. 67; Campbell, 2015)

    Para justificar el relativismo ético, sus proponentes señalan el desacuerdo fundamental entre las personas sobre los criterios de valoración moral. Los relativistas explican este desacuerdo asumiendo que “las afirmaciones morales contienen un elemento indicio esencial, de tal manera que la verdad de tal afirmación requiere la relativización con algún individuo o grupo” (Joyce, 2015).

    El relativismo metafísico en la metaética puede ser más o menos radical en cuanto a la aplicabilidad de las normas morales. La posición puede dar cuenta del particularismo ético o generalismo en la metaética:

    Los relativistas éticos pueden tomar la posición de particularismo ético o generalismo: El particularismo moral en su forma más incisiva, es la afirmación de que no hay principios morales defendibles, que el pensamiento moral no consiste en la aplicación de principios morales a los casos, y que la persona moralmente perfecta no debe concebirse como la persona de principio... El generalismo ético es la opinión de que la racionalidad del pensamiento y juicio morales depende de una adecuada provisión de principios morales. (Dancy, 2013).

    Por lo tanto, si Juan mantiene la posición de particularismo, no quiere decir que mentir esté mal en todas las situaciones posibles. Debería tratar de convencer a María de que mentir está mal en una situación particular. Por ejemplo, puede tomar la posición de actuar utilitarismo para demostrar que mentir está mal cuando tiene malas consecuencias. Si toma la posición de generalismo intentará convencerla de que no lo haga en todas las situaciones. Por ejemplo, puede tomar la posición de gobernar utilitarismo para convencer a María, de que la norma de veracidad es más útil socialmente que la regla de mentir. No obstante, necesita presentar algunas pruebas para este argumento. Para ello, tiene que hacer uso de algunas fuentes de conocimiento moral, lo que implica la posición del realismo epistemológico en la metaética.

    Según los relativistas éticos, los actos humanos (como emociones o decisiones) especifican criterios de valoración moral. Las teorías del relativismo ético difieren respecto a la pregunta ¿Cuyos y qué actos especifican criterios de evaluación moral? Por ejemplo, Władysław Tatarkiewicz (1919, p. 22) señala que las teorías relativistas éticas difieren en sus afirmaciones sobre cuyas opiniones, decisiones o sentimientos cuentan para la validez de criterios morales. Según el relativismo ético individual “Si alguien piensa que está bien (mal) hacer A, entonces es correcto (incorrecto) que él haga A.” (Brandt, 1967, p. 76). El relativismo ético grupal (sociológico) es “una tesis metaética de que la verdad o justificación de los juicios morales no es absoluta, sino relativa a algún grupo de personas” (Gowans, 2012). Implica que:

    Si los principios morales reconocidos en la sociedad de la que X es miembro implican que es incorrecto hacer A en ciertas circunstancias C entonces es incorrecto que X haga A en C. Este principio dice, en efecto, que una persona debe actuar conforme a las normas morales de su grupo. (Brandt, 1967, p. 76)

    Los relativistas éticos universales asumen que algunos principios y normas morales esbozan las relaciones necesarias (a priori) que ocurren entre una persona y sus actos; estas relaciones implican algunos criterios intersubjetivos de valoración moral. Por ejemplo, Kant muestra que el imperativo categórico esboza los prerrequisitos universales (a priori) para las decisiones racionales. (Gowans, 2012; Hill, 2007; Tatarkiewicz, 1919, p. 22; Westacott, 2012).

    Las teorías relativistas difieren en su respuesta a la pregunta ¿Qué tipo de actos humanos especifican criterios de valoración moral? Los relativistas emotivistas creen que las emociones lo hacen. Los relativistas decisionistas sostienen que las decisiones humanas especifican criterios para las evaluaciones morales.

    Bibliografía

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    Para revisión y discusión

    1. ¿Cuáles son las diferencias entre realismo moral y antirealismo? ¿Cómo abordan la ética normativa de manera diferente?

    2. ¿Cuál es la diferencia entre el relativismo moral y el objetivismo moral? ¿Cómo abordan la ética normativa de manera diferente?

    3. ¿Qué papel deben desempeñar nuestras intuiciones en hacer ética? ¿Cuál es el impacto de su opinión sobre cómo debemos estructurar nuestras leyes sociales?


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