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9.9: Comercio y Medio Ambiente

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    Objetivos de aprendizaje

    1. Aprende que las externalidades ambientales son un tipo de imperfección del mercado.
    2. Reconocer que una política comercial puede ser utilizada para corregir una imperfección ambiental.
    3. Conozca las opciones de políticas de primera y segunda mejor para corregir una imperfección ambiental.

    Un tema polémico en las discusiones sobre política comercial internacional se refiere a la conexión entre el comercio internacional y el medio ambiente. Muchos grupos ambientalistas afirman que un comercio más libre, tal como se implementa a través de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o en acuerdos de libre comercio como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), resulta en resultados ambientales negativos. Por ejemplo, argumenta el Sierra Club, “La globalización económica une al mundo como nunca antes. Pero también plantea nuevas amenazas graves para nuestra salud y el medio ambiente. Los acuerdos comerciales promueven el comercio internacional al limitar la capacidad de los gobiernos para actuar en interés público. Ya las leyes de inocuidad de los alimentos, vida silvestre y control de la contaminación han sido cuestionadas y debilitadas bajo las reglas comerciales como ilegales 'barreras al comercio'” Sierra Club, “Una Carta de Derechos de Comercio Justo”, Comercio Responsable, www.sierraclub.org/trade/ftaa/rights.asp.

    En contraste, la OMC, objetivo frecuente de críticas por parte de grupos ecologistas, apunta al acuerdo de la OMC, que establece que “las relaciones [de los miembros de la OMC] en materia de comercio y esfuerzo económico deben realizarse con miras a elevar los niveles de vida... permitiendo al mismo tiempo el aprovechamiento óptimo de los recursos del mundo de conformidad con el objetivo del desarrollo sustentable, buscando tanto proteger y preservar el medio ambiente como mejorar los medios para hacerlo de manera congruente con sus respectivas necesidades e inquietudes en los diferentes niveles de desarrollo económico.” Organización Mundial del Comercio, “Cuestiones ambientales: Desarrollo sustentable”, http://www.wto.org/english/tratop_e/envir_e/sust_dev_e.htm.

    Podría decirse que los objetivos declarados de los grupos orientados al libre comercio y los grupos ambientales son muy similares, al menos como se destaca en los documentos elaborados por ambas partes. Lo que difieren son los métodos utilizados para lograr los objetivos. Por razones que se aclararán a continuación, la OMC ha argumentado que las preocupaciones ambientales no están directamente dentro del ámbito del acuerdo de la OMC, pero a pesar de ello, las políticas ambientales y los acuerdos ambientales internacionales no están prohibidos ni son incompatibles con los acuerdos de la OMC. En esencia, el argumento de algunos ha sido que el acuerdo de la OMC, y los tratados de libre comercio en general, pretenden ser sobre comercio y no pretende resolver problemas tangenciales relacionados con el medio ambiente. Por otra parte, los grupos ecologistas han señalado que en ocasiones las decisiones de la OMC y de los tratados de libre comercio tienen un efecto negativo en los resultados ambientales, por lo que estos acuerdos deben revisarse para dar cuenta de estos efectos negativos.

    A continuación consideraremos estos temas con respecto a un tipo de preocupación ambiental: la contaminación causada por el consumo de un bien importado. Si bien no vamos a considerar muchos de los otros temas ambientales y comerciales impugnados, este ejemplo bastará para establecer algunas conclusiones importantes y generalizables.

    Liberalización del comercio con contaminación ambiental

    Considera un país pequeño importando gasolina con un arancel vigente inicialmente tal que el precio interno con tarifa inclusiva sea\(P_1\). A este precio, la oferta interna es\(S_1\), la demanda interna (o consumo) es\(D_1\), y el nivel de importaciones es (\(D_1 − S_1\)), se muestra en la Figura\(\PageIndex{1}\).

    Figure9-9-1.png
    Figura\(\PageIndex{1}\): Costos comerciales y ambientales

    Supongamos que el consumo interno de gasolina provoca contaminación del aire. Esto significa que el consumo tiene un efecto externo negativo en todos los usuarios del aire, es decir, hay una externalidad de consumo negativa.

    Supongamos que el costo para la sociedad (en términos de dólares) de la contaminación del aire es una función creciente del consumo interno. Es decir, cuanto mayor es el consumo de gasolina, mayor es la contaminación, y mayor es el daño posterior causado a las personas en el país. Por simplicidad, asumir el costo ambiental,\(EC(D)\), es una función lineal de la demanda interna total,\(D\). La altura de\(EC\) a cualquier nivel de demanda representa el costo adicional en dólares de un galón adicional de consumo de gasolina. Esto implica que el costo ambiental total de un nivel de consumo —digamos,\(D_2\) —es el área bajo la\(EC\) curva entre el origen y\(D_2\).

    Con el arancel inicial vigente, la demanda interna es\(D_1\), lo que implica que el costo social total de la contaminación viene dado por la zona (\(h + i + j\)). Tenga en cuenta que a pesar del costo de la contaminación, sí tiene sentido producir y consumir este bien si el objetivo es el bienestar nacional. El excedente del consumidor viene dado por el área (\(a + b\)) y el excedente del productor es (\(c + g\)). La suma de estos dos supera claramente el costo social de la contaminación, (\(h + i + j\)). (Obsérvese que estas afirmaciones son ciertas para Figura\(\PageIndex{1}\) en particular; no son ciertas en general. Al trazar la\(EC\) curva muy pronunciada, correspondiente a un costo mucho mayor de contaminación, podría no tener sentido producir y consumir el bien en el equilibrio del mercado).

    A continuación, supongamos que el país acuerde retirar el arancel a la gasolina importada tras firmar un acuerdo de liberalización comercial. La pregunta que hacemos es: ¿Puede la liberalización del comercio tener un efecto tan negativo en el medio ambiente que empeora a un país? La respuesta, como veremos, es sí.

    Supongamos que se retira la tarifa y el precio de la gasolina cae a\(P_2\). El menor precio provoca una reducción en la producción a\(S_2\), un aumento en el consumo a\(D_2\), y un aumento en las importaciones desde el segmento de línea azul (\(D_1 − S_1\)) al segmento de línea roja (\(D_2 − S_2\)). Dado que aumenta el consumo interno de gasolina, también hay un incremento en la contaminación.

    Los efectos de bienestar de la eliminación arancelaria se resumen en la Tabla\(\PageIndex{1}\). Las letras se refieren al área de la Figura\(\PageIndex{1}\).

    Tabla\(\PageIndex{1}\): Efectos sobre el bienestar de una eliminación arancelaria con externalidad negativa de consumo ambiental
    País importador
    Excedente de consumo + (c + d + e + f)
    Excedente Productor c
    Gobierno. Ingresos e
    Efecto de la contaminación k
    Bienestar Nacional (d + f) − k

    Los consumidores de gasolina se benefician por las áreas (\(c + d + e + f\)) del menor precio de libre comercio. Los productores nacionales pierden (\(c\)) con una reducción en el excedente del productor. El gobierno también pierde ingresos arancelarios (\) e\)). Las ganancias netas de eficiencia total del comercio vienen dadas por las áreas (\(d + f\)). Sin embargo, la presencia de la externalidad del consumo ambiental significa que hay un costo adicional (\(k\)) causado por la contaminación por mayor consumo interno de gasolina.

    El efecto de bienestar nacional de la eliminación arancelaria viene dado por (\(d + f − k\)). Para un nivel particular de ganancias de eficiencia, el efecto nacional total dependerá del tamaño del costo de la contaminación. En la gráfica, las curvas se dibujan de tal manera que el área\(k\) es ligeramente mayor que\(d + f\). Así, la liberalización del comercio puede provocar una reducción del bienestar nacional. El costo de la contaminación adicional puede ser mayor que las mejoras de eficiencia del libre comercio. Sin embargo, si el costo ambiental del consumo fuera menor, la\(EC(D)\) línea sería más plana y el área se\(k\) haría más pequeña. Así, para menores costos ambientales, la liberalización del comercio podría elevar el bienestar nacional. El efecto neto, positivo o negativo, dependerá de la magnitud de los costos de contaminación en relación con los beneficios de eficiencia.

    Política comercial versus política interna

    En general, la teoría del segundo mejor sugiere que, ante la presencia de una imperfección o distorsión del mercado, se podría encontrar una política comercial adecuadamente elegida que elevará el bienestar nacional de un país pequeño. No obstante, para la mayoría de las imperfecciones, una política comercial será la segunda mejor política. Una mejor política, una primera-mejor política, siempre será aquella política que ataca más directamente a la imperfección o distorsión. En la mayoría de los casos, la primera mejor política será una política interna y no una política comercial.

    En este caso, la contaminación ambiental causada por el consumo de gasolina es una imperfección del mercado porque el consumo de gasolina tiene un efecto externo negativo (vía contaminación) en otros dentro de la sociedad. Los economistas llaman a esto una externalidad de consumo negativo. Este problema se puede corregir con cualquier póliza que reduzca el efecto negativo a un costo menor que el beneficio. Un arancel a las importaciones es una de esas políticas que podría funcionar. Sin embargo, la opción de política más directa, de ahí la primera mejor opción de política, es un impuesto al consumo. A continuación mostraremos los efectos de bienestar de una tarifa y un impuesto al consumo interno y compararemos los resultados para demostrar por qué un impuesto al consumo es el primero mejor mientras que un arancel es el segundo mejor.

    Efectos sobre el bienestar de un arancel con contaminación ambiental

    Primero, consideremos los efectos de un arancel cuando el consumo del bien de importación causa contaminación. Considera un país pequeño importando gasolina al precio de libre comercio dado por\(P_2\) en la Figura\(\PageIndex{2}\). (Tenga en cuenta que esta es la Figura\(\PageIndex{1}\) redibujada.) La demanda viene dada por\(D_2\), la oferta por\(S_2\), y las importaciones son (\(D_2 − S_2\)) (la línea roja). Supongamos que el consumo interno de gasolina provoca contaminación del aire. Asumir el costo ambiental de la contaminación en términos de dólares\(EC(D)\),, es una función lineal de la demanda interna total,\(D\).

    Figure9-9-2.png
    Figura\(\PageIndex{2}\): Efectos Arancelarios y Costos Ambientales

    A continuación, supongamos que se impone un arancel específico,, elevando con ello el precio interno a\(P_1\).\(t = P_1 − P_2\) La demanda interna de gasolina cae a\(D_1\), la oferta sube a\(S_1\), y las importaciones caen a (\(D_1 − S_1\)) (la línea azul). Los efectos de bienestar de la tarifa se presentan en la Tabla\(\PageIndex{2}\). Las letras se refieren a las áreas de la Figura\(\PageIndex{2}\).

    Tabla\(\PageIndex{2}\): Efectos sobre el bienestar de una tarifa con externalidad negativa de consumo ambiental
    País importador
    Excedente de consumo − (c + d + e + f)
    Excedente Productor + c
    Gobierno. Ingresos + e
    Efecto de la contaminación + k
    Bienestar Nacional k − (d + f)

    Los consumidores de gasolina pierden excedentes (\(c + d + e + f\)) por el mayor precio interno. Los productores nacionales ganan (\(+c\)) con un incremento en el excedente del productor. El gobierno también recauda ingresos arancelarios (\(+e\)). Las pérdidas netas totales de eficiencia del comercio vienen dadas por las áreas (\(d + f\)). Sin embargo, la presencia de la externalidad del consumo ambiental significa que hay un beneficio adicional causado por la disminución de la contaminación. Este beneficio está representado por el área\(k\).

    El efecto neto de bienestar nacional de la tarifa viene dado por (\(k − d − f\)). Dado que las curvas están dibujadas de tal manera que el área\(k\) es ligeramente mayor que\(d + f\), una tarifa da como resultado una mejora en el bienestar nacional en este ejemplo. De manera más general, sólo podemos decir que una tarifa puede derivar en un incremento del bienestar nacional ya que dependerá de las formas de las curvas y del tamaño de la tarifa.

    Efectos sobre el bienestar de un impuesto al consumo con contaminación ambiental

    A continuación, supongamos que se impone un impuesto al consumo\(t = P_1 − P_2\),, en lugar de un arancel. Consulte la Figura\(\PageIndex{2}\). El impuesto elevará el precio del consumidor a\(P_1\) pero dejará en el precio del productor\(P_2\). Los productores nacionales no se verán afectados por el impuesto al consumo ya que la continua competencia en el libre comercio con empresas del resto del mundo mantendrá su precio maximizador de ganancias al precio mundial de\(P_2\). Los cambios de precios provocarán que la demanda interna de gasolina caiga a\(D_1\), pero la oferta se mantendrá en\(S_2\). Las importaciones caerán a (\(D_1 − S_2\)) (la línea amarilla). Los efectos de bienestar del impuesto al consumo se presentan en la Tabla\(\PageIndex{3}\). Las letras se refieren al área de la Figura\(\PageIndex{2}\).

    Tabla\(\PageIndex{1}\): Efectos sobre el bienestar de un impuesto al consumo interno con externalidad negativa al consumo ambiental
    País importador
    Excedente de consumo − (c + d + e + f)
    Excedente Productor 0
    Gobierno. Ingresos + c + d + e
    Efecto de la contaminación + k
    Bienestar Nacional kf

    Los consumidores de gasolina pierden por el precio más alto por la zona (\(c + d + e + f\)). Los productores nacionales no se ven afectados porque su precio no cambia. El gobierno también recauda ingresos fiscales, dados por (\(c + d + e\)), que es producto del impuesto al consumo (\(t = P_1 − P_2\)) y el nivel de consumo (\(D_1\)). Las pérdidas netas totales de eficiencia del comercio están dadas por el área (\(f\)). Sin embargo, la presencia de la externalidad del consumo ambiental significa que hay un beneficio adicional causado por la disminución de la contaminación. Este beneficio está representado por el área\(k\).

    El efecto neto de bienestar nacional de la tarifa viene dado por la suma de todos los efectos, (\(k − f\)). Dado que las curvas están dibujadas de tal manera que el área\(k\) es mayor que\(f\), un impuesto al consumo resulta en una mejora en el bienestar nacional en este ejemplo. De manera más general, sólo podemos decir que un impuesto al consumo puede resultar en un incremento del bienestar nacional ya que dependerá de las formas de las curvas y del tamaño del impuesto.

    Una comparación: política comercial versus política interna

    Más interesante es la comparación entre los efectos de bienestar de una tarifa y los de un impuesto al consumo. Dado que las dos políticas se establecen en niveles idénticos, es fácil comparar los efectos. Los efectos distribucionales—es decir, quién gana y quién pierde— son ligeramente diferentes en los dos casos. En primer lugar, los efectos en los consumidores son los mismos ya que ambas políticas elevan el precio al mismo nivel. Sin embargo, los productores nacionales sufren una pérdida en el excedente del productor con un arancel, mientras que no se ven afectados por el impuesto al consumo. Para algunos, esto puede parecer un mal efecto ya que la producción nacional del bien contaminante no se reduce con el impuesto al consumo. No obstante, es el efecto neto lo que importa. A continuación, el gobierno recauda más ingresos con el impuesto interno que con el arancel ya que ambos impuestos se fijan a la misma tasa y el consumo es mayor que las importaciones. Finalmente, el efecto ambiental es el mismo para ambos ya que el consumo se reduce al mismo nivel.

    El efecto de bienestar neto del impuesto al consumo (\(NW^C = k − f\)) claramente debe superar el efecto de bienestar neto de una tarifa (\(NW^T = k − d − f\)) —es decir,\(NW^C > NW^T\). El motivo es que la tarifa incurre en dos costos separados en la sociedad para recibir el beneficio ambiental, mientras que el impuesto al consumo incurre en un solo costo por el mismo beneficio. Específicamente, la tarifa provoca una pérdida tanto en el consumo como en la eficiencia de producción (\(d\)y\(f\)), mientras que el impuesto al consumo solo provoca una pérdida de eficiencia en el consumo (\(f\)). Por ello, decimos que es más eficiente (es decir, menos costoso) utilizar un impuesto al consumo interno para corregir una externalidad negativa del consumo como la contaminación que utilizar una política comercial, aunque la política comercial pueda mejorar el bienestar nacional.

    Una fuente de controversia

    Para muchos defensores del medio ambiente, la liberalización del comercio, o la globalización en general, claramente tiene el potencial de causar daños ambientales a muchos ecosistemas. Las preocupaciones incluyen contaminación por producción industrial, contaminación por consumo, tala de bosques tropicales, extinción de especies vegetales y animales, y calentamiento global, entre otras. Si bien anteriormente solo se aborda un tipo de problema ambiental, los principios de la teoría del segundo mejor generalmente se aplicarán a todas estas preocupaciones.

    El análisis anterior acepta la posibilidad de que el consumo cause contaminación y que la contaminación sea mala para la sociedad. El modelo muestra que bajo estos supuestos, una política comercial puede potencialmente ser utilizada para mejorar los resultados ambientales e incluso puede ser de interés general de la sociedad. Sin embargo, una política comercial no es el medio más eficiente para lograr el fin. En cambio, los recursos se destinarán mejor si en su lugar se utiliza una política interna, como un impuesto al consumo. Dado que la política interna ataca la distorsión de manera más directa, minimiza el costo económico. Por esta razón, un impuesto al consumo debidamente elegido siempre le irá mejor que cualquier tarifa.

    Con respecto a otros tipos de problemas ambientales, se puede llegar a una conclusión similar. La mejor manera de corregir la mayor parte de la contaminación y otros problemas ambientales será utilizar una intervención de política interna como un impuesto a la producción, impuesto al consumo, impuesto al uso de factores, u otro tipo de regulación interna. Las políticas comerciales, aunque potencialmente beneficiosas, no son los instrumentos de política más eficientes a utilizar.

    Cabe destacar que el objetivo de la mayoría del análisis económico debe en muchos casos estar alineado con el objetivo de los ambientalistas. Es la extracción y aprovechamiento de los recursos naturales lo que contribuye al daño ambiental. Al mismo tiempo, es la extracción y aprovechamiento de los recursos naturales lo que es necesario para producir los bienes y servicios necesarios para elevar el nivel de vida humano a niveles aceptables. Así, si minimizamos el uso de los recursos para producir un nivel particular de producción, podemos lograr tanto el objetivo del economista de maximizar la eficiencia como el objetivo del ambientalista de minimizar los daños al medio ambiente.

    Comprensión de la posición de la OMC sobre el comercio y el medio ambiente

    En octubre de 1999, el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC, comité creado durante la Ronda Uruguay para considerar los vínculos entre estas dos preocupaciones, emitió su informe de Comercio y Medio Ambiente. El informe argumentó que “no hay base para las generalizaciones radicales que a menudo se escuchan en el debate público, argumentando que el comercio es bueno para el medio ambiente, o malo para el medio ambiente. Los vínculos del mundo real son un poco de ambos”. Organización Mundial del Comercio, “La liberalización del comercio refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, 8 de octubre de 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pres99_e/pr140_e.htm.

    Algunos de los principales hallazgos del informe se enumeran aquí con una breve explicación de cómo estas afirmaciones se relacionan con la teoría del segundo mejor.

    La mayoría de los problemas ambientales son el resultado de procesos de producción contaminantes, ciertos tipos de consumo y la disposición de los productos de desecho; el comercio como tal rara vez es la causa raíz de la degradación ambiental, excepto la contaminación asociada con el transporte de mercancías.Organización Mundial del Comercio, “Comercio la liberalización refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, 8 de octubre de 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pres99_e/pr140_e.htm.

    Esta afirmación se relaciona con la teoría del segundo mejor al resaltar que la causa raíz de la mayoría de los problemas ambientales son los procesos de producción, consumo y disposición más que el comercio. La única excepción es la contaminación causada por barcos, camiones, trenes y aviones que transportan mercancías a través de las fronteras, pero esta es una fuente relativamente menor de contaminación global. Recordemos que las primeras mejores soluciones son aquellas que atacan la causa raíz de un problema de manera más directa.

    La degradación ambiental ocurre porque los productores y consumidores no siempre están obligados a pagar los costos de sus acciones.Organización Mundial del Comercio, “La liberalización del comercio refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, 8 de octubre de 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pr..._e/pr140_e.htm.

    Esta afirmación significa que los problemas ambientales son una externalidad negativa tanto en la producción como en el consumo. Si productores y consumidores tuvieran que pagar por los efectos ambientales de sus acciones, eso significaría que hay un mercado para la contaminación. En un mercado, los costos y beneficios se internalizan en el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, en ausencia de mercado, los efectos del productor y del consumidor se producen “externos” al mercado, de ahí el término “externalidad”.

    No obstante, esta afirmación exagera una cosa si sugiere que la degradación ambiental no ocurriría si se exigiera a los consumidores y productores que pagaran por sus acciones. En la actualidad, si existiera un mercado para la contaminación, productores y consumidores seguirían contaminando hasta el nivel en que los costos de contaminación adicional excedieran los beneficios. Esto, sin duda, ocurriría en algún nivel positivo de contaminación y degradación ambiental. Como se demuestra en todos los cursos de economía ambiental, el nivel socialmente óptimo de contaminación no es cero.

    La degradación ambiental a veces se ve acentuada por fallas políticas, incluidos los subsidios a actividades contaminantes y degradantes de recursos, como los subsidios a la agricultura, la pesca y la energía.Organización Mundial del Comercio, “La liberalización del comercio refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, octubre 8, 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pres99_e/pr140_e.htm.

    Esta afirmación señala que muchos problemas ambientales se ven agravados por las intervenciones gubernamentales diseñadas para servir a algún otro propósito. Por ejemplo, los subsidios a la producción agrícola, diseñados para apoyar los ingresos de los agricultores, pueden tener el efecto involuntario de incentivar un mayor uso de pesticidas y fertilizantes, provocando así un efecto ambiental negativo. Nuevamente, esto sugiere que la fuente de los problemas ambientales no suele ser el comercio internacional.

    El comercio aumentaría inequívocamente el bienestar si se implementaran políticas ambientales adecuadas.Organización Mundial del Comercio, “La liberalización del comercio refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, 8 de octubre de 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pres99_e/pr140_e.htm.

    Aquí, “políticas ambientales adecuadas” significa las primeras mejores políticas internas dirigidas a las fallas del mercado ambiental y a la eliminación de otras políticas internas con las consecuencias ambientales no deseadas mencionadas anteriormente. Si estas políticas internas estuvieran vigentes, entonces el libre comercio sería sin ambigüedades la primera mejor política comercial.

    Las barreras comerciales generalmente hacen que la política ambiental sea deficiente.Organización Mundial del Comercio, “La liberalización del comercio refuerza la necesidad de cooperación ambiental”, comunicado de prensa, 8 de octubre de 1999, http://www.wto.org/english/news_e/pres99_e/pr140_e.htm.

    ¿Por qué? Por la teoría del segundo mejor. Por lo general, es mejor corregir los problemas de externalidad ambiental utilizando los primeros mejores impuestos, subsidios o regulaciones nacionales que usar las políticas comerciales del segundo mejor. Así, aunque las políticas comerciales pueden tener efectos ambientales favorables, los gobiernos pueden lograr los mismos resultados de manera más eficiente, es decir, a un menor costo de recursos, utilizando políticas internas en su lugar.

    Este es uno de los argumentos más fuertes para excluir un vínculo explícito entre medio ambiente y comercio en los acuerdos de la OMC y de manera más general en los acuerdos de zona de libre comercio. Vincular ambos en un acuerdo comercial seguramente conducirá a evitar la liberalización del comercio en algunos sectores para asegurar un resultado ambiental favorable, y esto significará utilizar las barreras comerciales como herramienta para la política ambiental.

    Entonces, ¿qué se puede o se debe hacer? En primer lugar, es importante reconocer que el acuerdo de la OMC no prohíbe a los países establecer sus propias normas ambientales. Lo que sí requiere el acuerdo de la OMC es que los países apliquen la nación más favorecida (NMF) y el trato nacional en su aplicación de las leyes ambientales. Por ejemplo, el acuerdo de la OMC no permite que un país establezca una norma ambiental con respecto a las mercancías importadas de Argentina y otra para las mercancías de México. Esto violaría a NMF. Además, el acuerdo de la OMC no permitiría a un país tratar los bienes importados de manera diferente a los producidos en el país. Esto violaría el trato nacional.

    De hecho, la mayoría de las resoluciones de solución de diferencias de la OMC (si no todas) identificadas por los grupos ecologistas como obligando a los países a cambiar (y hacer más indulgentes) sus leyes ambientales no eran decisiones para forzar una norma ambiental particular a los países. En cambio, eran decisiones para hacer cumplir el trato NMF o nacional. Los países podrían haber cumplido con cualquiera de estas resoluciones reforzando la normativa ambiental siempre y cuando no discriminaran internacionalmente en su aplicación.

    Por último, el acuerdo de la OMC no prohíbe a los países negociar e implementar acuerdos ambientales internacionales. Un buen ejemplo es el Protocolo de Kyoto. Este acuerdo requeriría que los países signatarios reduzcan sus emisiones internas de carbono a niveles acordados dentro de un periodo de tiempo específico para mitigar una importante fuente de calentamiento global. El mecanismo utilizado para reducir las emisiones en este caso serían políticas puramente internas implementadas simultáneamente por todos los países signatarios. Como tal, esto probablemente sería el primer mejor método para corregir el calentamiento global y dominaría cualquier tipo de política comercial para resolver el mismo problema.

    Un último número: Problemas de medición

    En el análisis anterior, asumimos que los costos ambientales del consumo son medibles en términos de dólares. Sin embargo, obtener estos costos no es un ejercicio sencillo ya que no existe un mercado en el que se comercialice la contaminación. Puede ser relativamente fácil medir la cantidad promedio de contaminantes (dióxido de carbono, azufre, etc.) causados por cada galón de gasolina consumido, pero traducirlo en un equivalente en dólares no es una tarea sencilla. Idealmente, nos gustaría saber cuánto estaría dispuesta a pagar la gente para evitar la contaminación causada por cada galón de gasolina consumida. Los economistas ambientales han tratado de medir este tipo de costos utilizando técnicas de “valoración contingente”. Sin embargo, estos métodos aún están en su infancia en términos de proporcionar una medida precisa y creíble del costo ambiental.

    Sin una buena información sobre los costos ambientales, se vuelve casi imposible establecer políticas de manera apropiada. Si bien las tarifas de mejora del bienestar y las políticas internas pueden elevar el bienestar nacional, deben establecerse en niveles correctos para lograr un efecto potenciador del bienestar. Para obtener los niveles óptimos se requiere información precisa tanto sobre los costos económicos como los beneficios de los cambios de precios y los efectos ambientales también. Sin una buena información, se vuelve más probable que las políticas no logren el efecto pretendido.

    Un método alternativo para medir costos es que el gobierno requiera permisos que permitan contaminar. Si estos permisos fueran negociables, el precio de mercado de un permiso proporcionaría una estimación razonable del costo de contaminación para la sociedad. En esencia, esto crea un mercado para la contaminación. Estos programas han sido aplicados para controlar contaminantes industriales pero no han sido utilizados en mercados de consumo. Además, a la mayoría de los no economistas, proporcionar permisos que permitan la contaminación parece anatema. Sin embargo, debido a que estos programas intentan corregir problemas relacionados con la medición de los costos ambientales, pueden ser incluso más eficientes que el uso de impuestos nacionales.

    Al final, debemos reconocer que nuestro análisis teórico sólo puede sugerir la posibilidad de que la liberalización del comercio empeore a un país debido al incremento de la contaminación. El modelo muestra que esto es lógicamente posible. Sin embargo, el modelo también muestra que es lógicamente posible que la liberalización del comercio aumente el bienestar nacional a pesar del aumento de la contaminación. Entonces se convierte en una cuestión empírica de cuál será el efecto de la liberalización del comercio. Por ello, muchos grupos ecologistas, como Sierra Club, han propuesto que se prepare una declaración de impacto ambiental (EIS) para cada acuerdo comercial. Un EIS evaluaría los costos ambientales del acuerdo y con ello convertiría las preocupaciones ambientales en un criterio en el proceso de decisión. Presumiblemente, estos estudios podrían impedir que se ratificaran acuerdos comerciales poco respetuosos con el medio ambiente.

    Muchos defensores del comercio más libre se han opuesto a esta propuesta. Jagdish Bhagwati, por ejemplo, en su libro En defensa de la globalización, sugiere que la capacidad de medir los costos ambientales puede ser tan difícil como, o quizás más difícil que, medir los efectos económicos de un acuerdo comercial.

    Principales conclusiones

    • Los problemas ambientales generalmente corresponden a externalidades negativas de producción o consumo. Por lo tanto, estos temas representan imperfecciones del mercado.
    • En esta sección se presenta un modelo en el que el consumo interno de un bien de importación causa contaminación ambiental (por ejemplo, consumo de gasolina). Este es el caso de una externalidad negativa de consumo.
    • El modelo se utiliza para mostrar que la liberalización del comercio puede provocar una reducción del bienestar nacional si la contaminación adicional causada por el aumento del consumo es mayor que los beneficios de eficiencia que se derivan del comercio más libre. Así, las preocupaciones de que la liberalización del comercio pueda causar daños ambientales son consistentes con la teoría económica.
    • Sin embargo, la teoría del segundo mejor sugiere que cuando existen imperfecciones del mercado, las correcciones de política comercial pueden ser las segundas mejores, no las primeras mejores, las opciones de política.
    • Tanto un arancel de importación como un impuesto al consumo interno reducirán el consumo interno del bien de importación y conducirán a una reducción de la contaminación. No obstante, el impuesto al consumo interno logra el resultado a un costo económico menor que el arancel de importación. Así decimos que el impuesto al consumo interno es una política de primera mejor, mientras que el arancel de importación es una segunda mejor política.
    • El resultado anterior corresponde a la teoría general del segundo mejor, que dice que la primera mejor política será la política que apunte más directamente a una distorsión o imperfección. En la mayoría de los casos, una política interna será mejor que una política comercial. En este ejemplo, un impuesto al consumo interno es claramente superior a una política comercial.

    Ejercicio\(\PageIndex{1}\)

    1. Considera un mercado perfectamente competitivo para el acero en un pequeño país exportador. Supongamos que la producción de acero causa contaminación local del aire y del agua. Supongamos que cuanto mayor es la producción de acero y mayor es el costo social de la contaminación; así, la producción de acero crea una externalidad negativa.
      1. Explique qué tipo de impuesto al comercio o política de subsidios podría utilizarse para reducir los efectos negativos de la contaminación. Demostrar los efectos de bienestar utilizando un diagrama de equilibrio parcial. Supongamos que su póliza reduce los costos sociales en R dólares. ¿Bajo qué condiciones elevaría la política el bienestar nacional?
      2. Explique qué tipo de política puramente interna podría utilizarse para reducir la contaminación. Utilizar un diagrama de equilibrio parcial para demostrar los efectos de bienestar de esta política. De nuevo asume que tu póliza reduce los costos sociales en R dólares.
      3. Explicar por qué la política puramente interna puede ser superior a la política comercial.

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