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7.2: Modelos de Gestión de Aula

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    A mediados de la década de 1900, los maestros comenzaron a expresar sus preocupaciones sobre la gestión de las aulas. No había ningún enfoque sistemático desarrollado para entonces. Tradicionalmente, los maestros usaban las técnicas autoritarias de aserción, sin embargo, esta técnica no duró mucho y comenzó a desvanecerse gradualmente (Allen, 1996). Posteriormente, los investigadores comenzaron a observar a maestros de todo el país para estudiar qué funcionaba bien y qué no durante casi una década de 1969 a 1979. Esto condujo a un desarrollo sistemático de modelos de gestión en el aula.

    Hay varios modelos que se han desarrollado a lo largo de los años. Allen (1996) en su investigación “Siete modelos de disciplina” resume siete modelos sistemáticos de gestión del aula prestados del libro de Charles Building Classroom Discipline: From Models to Practice (1985). Estos modelos fueron derivados de extensas observaciones en el aula que estudiaban el comportamiento estudiante-maestro además de considerar los aspectos psicológicos de los humanos (Allen, 1996, p. 1). Ellos son:

    1. El Modelo Kounin: Withness, Alertas y Gestión de Grupos.
    2. El modelo neo-skinneriano: modelando el comportamiento deseado.
    3. El modelo Ginott: Abordar la situación con mensajes cuerdos.
    4. El modelo Glasser: Good Behavior proviene de Good Choices.
    5. El modelo Dreikurs: Enfrentando metas equivocadas.
    6. El Modelo Canter: Asertivamente tomando las riendas
    7. El modelo Jones: lenguaje corporal, sistemas de incentivos y ayuda eficiente. (véase Allen, 1996, p. 2-9 para una descripción detallada de cada modelo)

    Con el tiempo, los académicos construyeron sobre estos modelos y desarrollaron otros modelos basados en sus necesidades en el aula. Krause, Bochner, & Duchesne (2006) discuten tres modelos de gestión del aula “basados en la premisa de que los maestros pueden diversificar su conjunto de habilidades para satisfacer mejor las necesidades de diferentes grupos de estudiantes” (como se cita en ASCD, 2013).

    Primero, el modelo no intervencionista donde un maestro ayuda a los estudiantes a alcanzar su potencial “mejorando el crecimiento personal construyendo una relación fuerte y positiva, y ayudando a los estudiantes a desarrollar habilidades de resolución de problemas” (ASCD, 2013, p. 1). El objetivo final es ayudar al estudiante a alcanzar su potencial independientemente de la dirección del maestro.

    Segundo, el modelo Intervencionista donde se cree que el desarrollo de los estudiantes es un “producto de las condiciones ambientales provocadas por la intervención en el entorno cotidiano de un estudiante” (ASCD, 2013, p. 2). Este enfoque suele practicarse en un aula de refuerzo positivo donde se han establecido reglas claras y procedimientos en el aula. Además, los estudiantes son recompensados, o enfrentan consecuencias basadas en estos procedimientos de aula (ASCD, 2013) La siguiente sección sobre Características de la Gestión Efectiva del Aula detalla las claves para una gestión exitosa del aula y las formas de establecer un ambiente de aprendizaje seguro.

    Tercero, el modelo Interactivista, como su nombre indica, llama a los maestros a considerar las necesidades de aprendizaje y comportamiento de cada estudiante ayudándoles a comprender “sus acciones y consecuencias” (ASCD, 2013, p. 2). Este enfoque hace que los estudiantes rindan cuentas de sus acciones y de su propio aprendizaje.

    Colaboradores y Atribuciones

    Contenido con licencia CC, Original
    • Fundamentos de la Educación. Autor: SUNY Oneonta Departamento de Educación. Licencia: CC BY: Atribución